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CONFEDERAL ı CONTABILIDAD NACIONAL

UGT exige cambiar una política económica que nos lleva al caos

Los datos de Contabilidad contradicen los mensajes optimistas del Presidente del Gobierno en el Debate sobre el estado de la Nación

28/02/2013 | UGT ı Nota de prensa

2012 ha sido el peor año de la crisis, tras el 2009, y esto se ha debido a las políticas irracionales, basadas en el ajuste del déficit a toda costa. Las políticas de recorte aplicadas por el Gobierno del Partido Popular nos han llevado de la recesión a la depresión económica, caracterizada por una mayor contracción de la actividad productiva, una aceleración de la pérdida de empleo y un intenso descenso del poder adquisitivo de los hogares. Así, los datos de Contabilidad (-1,4% en 2012) contradicen los mensajes optimistas que intentó lanzar el presidente del Gobierno en el Debate sobre el Estado de la Nación, pues si no se rectifica estamos condenados a más recesión, más paro y más desigualdad. Una situación frente a la que la ciudadanía no se resigna porque sabe que hay otras alternativas. Entre ellas, una reforma fiscal más justa, donde todos contribuyan según su capacidad de pago; la necesaria preservación de las prestaciones sociales y de los servicios públicos fundamentales, vitales en el actual momento económico (UGT reclama, la inclusión de un suelo de gasto social en la Constitución) y la exigencia en las instituciones europeas de la separación de determinados gastos a la hora de computar el déficit (inversiones, políticas de empleo específicas) o la movilización de más recursos para establecer un plan supranacional de inversiones.

Principales datos

 • Se agudiza la recesión: el PIB en términos anuales cae un 1,9%, tres décimas más que en el trimestre anterior. Es el peor dato desde el cuarto trimestre de 2009 (cuando caía un 3,1%).

• En el conjunto de 2012 el PIB cayó un 1,4%.

• Empeoran todos los componentes fundamentales: consumo, inversión y exportaciones. El consumo de los hogares cae a un ritmo del 3%, frente al -2,1% del trimestre anterior; el de las Administraciones Públicas se reduce un 4,1%, una décima más que en el período anterior; la formación bruta de capital cae al 11%, tres décimas más que en el tercer trimestre; y las exportaciones reducen su ritmo de aumento un punto, pasando de crecer un 4,2% a hacerlo un 3,2%.

En conjunto, la demanda nacional resta ya 4,7 puntos porcentuales al crecimiento, mientras que la externa aporta 2,8 puntos. Pero esta positiva contribución del sector exterior se debe a que caen las importaciones (-5,4%) más que al aumento de las exportaciones. 

Por el lado de la oferta, sobre todo se agudiza la caída de la actividad en el sector servicios, el de más peso sobre el PIB, pasando de una tasa anual de -0,6 a una de -1,2%. Siguen cayendo también la industria (-2,4%, medio punto menos de caída que en el trimestre anterior) y la construcción (-87,5% frente a -8,9% hace un trimestre). El sector primario sigue creciendo, pero menos que antes (1,9% frente a 2,4%). 

• El empleo sigue cayendo a un ritmo muy intenso: al -4,7%, una décima más que en el trimestre anterior e igual que en el segundo. Esto supone una caída de 805.000 empleos en el último año. Los asalariados caen incluso más, al 5,6%, como en el tercer trimestre, lo que supone una destrucción de 827.000 empleos por cuenta ajena. 

• Tanto en términos de actividad como de pérdida de empleo, 2012 ha sido el peor año de la crisis solo por detrás de 2009.

• Se acentúa la devaluación salarial: la remuneración total de los asalariados se desploma al -8,5% anual (tres puntos menos que en el tercer trimestre), y la remuneración por asalariado pasa a descender al 3% (cuando hasta ahora se mantenía en tasas levemente positivas). Con ello, los costes laborales unitarios caen casi un 6% (-5,8%) respecto de hace un año. Mientras, el excedente de las empresas sigue creciendo al 1,4%, y los impuestos, debido a las subidas llevadas a cabo por el Gobierno, suben un 20% (frente al 5% del trimestre anterior).

Valoración

Lejos de refrendar los mensajes optimistas que intentó lanzar el Presidente Rajoy en su intervención en el Debate sobre el estado de la Nación, los datos de la Contabilidad Nacional, en coherencia con otras estadísticas de actividad y empleo que se han conocido antes, ofrecen un panorama desolador y con escasas perspectivas de mejora: más recesión, más paro y más desigualdades caracterizan a la evolución reciente de nuestra economía y apuntan a lo que está por venir.

Los datos ratifican dos cuestiones:

Primero, el fracaso de las políticas aplicadas en 2012.

El año 2012 ha demostrado que la recesión, la falta de crédito y el sobrecogedor aumento del paro y de las desigualdades no se debían a una supuesta falta de confianza generada por el gobierno anterior, como el Sr. Rajoy repitió hasta la saciedad desde la oposición. Se debían, en origen, a la conjunción de una crisis financiera internacional y a la explosión de un modelo propio de crecimiento insostenible, a los que se hizo frente tarde y mal; y posteriormente, su empeoramiento se debió a la aplicación de unas erróneas políticas centradas en el ajuste del déficit a toda costa, que comenzaron en nuestro país en mayo de 2010 a dictado de la troika (Comisión, BCE, FMI), y que el Gobierno actual ha profundizado de forma complaciente.

Lejos de lo que irresponsable e interesadamente vendió el Sr. Rajoy durante años de destructiva oposición, la sola llegada del PP al gobierno no bastaba para insuflar confianza en los agentes e inversores y, con ello, volver a la senda de la recuperación. La realidad es tozuda. Son las políticas aplicadas las que tienen la facultad de promover cambios en la evolución económica. Y las medidas aplicadas por el Gobierno del Partido Popular sólo han servido para agravar la crisis económica y de empleo. Hoy estamos peor que hace un año, y no por la “herencia recibida”, sino por la inoperancia de las medidas que ha aplicado el Gobierno de Mariano Rajoy, que en la actualidad cabe decir que forma parte de la base del problema de nuestro país.

Porque no sólo ha extremado los recortes, y con ellos la contracción de la economía; sino que la falta de transparencia de sus actuaciones, la ausencia de diálogo, los incumplimientos electorales y las mentiras y ocultamientos en asuntos socialmente muy sensibles y que castigan las bases de nuestra convivencia democrática, como lo que se refiere a la corrupción, han terminado por hundir la imagen de nuestro país en el exterior.

Las políticas del Gobierno del PP nos han llevado de la recesión a la depresión económica, caracterizada por una mayor contracción de la actividad productiva, una aceleración de la pérdida de empleo, y un intenso descenso del poder adquisitivo de los hogares, enquistando la falta de confianza y perspectivas de todos los agentes.

Segundo, que si no se modifican esas políticas, estamos condenados a más recesión, más paro y más desigualdad.

Las previsiones de la Comisión Europea, hechas públicas hace apenas una semana, han refrendado esta nefasta perspectiva.

Las cifras de la Contabilidad Nacional, además de poner de relieve lo inapropiado de las políticas aplicadas, reflejan de forma fehaciente que la vía que se está implementando en nuestro país para intentar ganar competitividad es la de una profunda devaluación salarial, un camino insostenible y contraproducente, que sólo va a traer más pobreza y más paro.

Cada vez son más expertos e instituciones de análisis que afirman que estas políticas de austeridad irracional seguidas hasta ahora han sido contraproducentes, y que si no se modifican no solo España, sino la Unión Europea, están abocadas a una prolongada y dolorosa recesión, convertido como hemos dicho en una verdadera depresión económica en el caso de España y otros países del sur de la región, de consecuencias imprevisibles en términos económicos, sociales y democráticos.

La ciudadanía no se resigna a estas políticas del sufrimiento y la inoperancia. Porque es consciente de que hay alternativas, políticas que colaboran a una necesaria corrección de nuestros desequilibrios financieros, déficit y deuda, de forma sostenida y coherente con las necesidades de reactivación de la actividad, del consumo y de la inversión, sin la cual la anterior no es posible.

Para UGT estas alternativas pasan por:

• Una reforma fiscal que eleve nuestra recaudación, muy por debajo de la media de los países de la zona euro, y que aumente la generalidad y equidad (que todos paguen y de forma justa, según su capacidad de pago); una instrumentación de los mecanismos e instituciones financieros al servicio de la reactivación del crédito;

• La preservación de los sistemas esenciales de prestaciones sociales y de los servicios públicos fundamentales, que en esta etapa de crisis son más que nunca el sustento de la cohesión social, para lo cual debe plantearse la inclusión de un suelo de gasto social en la Constitución;

• Y la exigencia en las instituciones europeas de la separación de determinados gastos a la hora de computar el déficit (inversiones, políticas de empleo específicas), o la movilización de más recursos para poner en marcha un plan supranacional de inversiones, cuestiones ambas que requieren de alianzas con los países que tengan similares necesidades (esencialmente, los del sur de Europa).

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