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OPINIÓN ı LA PLATAFORMA

Atrás quedaron los agostos huérfanos de noticias

09/08/2013 | Santos Nogales

Este parece ser el nuevo empeño del Gobierno, al que se le ha sumado la siempre codiciosa patronal CEOE con sus más recientes y agresivas propuestas que debilitarán, aún más, de hacerse realidad, la capacidad de intervención de los trabajadores en la defensa de sus intereses.

Así, ya no sorprende que el Ejecutivo vuelva a recurrir al real decreto para modificar la denostada reforma laboral, y en una nueva vuelta de tuerca incidir sobre cuestiones que, no sabemos si en su desconocimiento de la estructura empresarial española o en su apresurado cumplimiento con los mandatos comunitarios de sus jefes en Bruselas, había dejado sin resolver. 

Nos referimos a la capacidad de representación en los procesos, desgraciadamente tan cotidianos, de modificación de condiciones, despidos colectivos o descuelgues de los convenios. Resulta que un buen número empresas españolas carecen de órganos unitarios de representación sindical, y en muchos casos nos encontramos con empresas con varios centros de trabajo en las que conviven centros con representación unitaria y centros que carecen de ella. Esta situación se había resuelto con la constitución de una mesa negociadora compuesta por representantes unitarios, de los centros que cuentan con esta representación, y representantes “ad hoc” por aquellos que carecían de la misma. No obstante, se generaba cierta conflictividad al carecer la normativa de una solución sobre el tema, y eran, en la práctica totalidad de las situaciones que se producían, los representantes unitarios pertenecientes a las organizaciones sindicales quienes buscaban soluciones tendentes a garantizar que todos los afectados por estas modificaciones estuvieran adecuadamente representados. Y así, finalmente, se constituía la mesa que debía negociar dicho proceso, amparando tanto a los trabajadores de los centros que contaban con representantes unitarios como a los de los que carecían de estos; observándose siempre en su creación la proporcionalidad derivada de los resultados electorales existentes en el conjunto de la empresa. La mesa negociadora quedaba conformada por un número de componentes que guardaba relación, normalmente, con la dimensión de la misma, pero que, de manera generalizada, rondaba los quince miembros por similitud con las mesas negociadoras de convenios sectoriales o de grupo. 

De esta forma el resultado del proceso negociador quedaba validado en el acuerdo o desacuerdo en función de la representación de dicha mesa, que sometía sus conclusiones al conjunto de la empresa en sus diferentes centros de trabajo.

Ahora, desde el 3 de agosto, y con el nuevo real decreto del Gobierno para las situaciones descritas, la mesa negociadora estará compuesta por trece miembros, y en aquellos casos de convivencia de centros con representación unitaria y otros que carezcan de ella la proporción para su constitución será en función del número trabajadores existentes en cada centro de trabajo. Cuestión que, en pura filosofía podría parecer lo adecuado, pero que en la dura y tozuda realidad que padecemos supone lisa y llanamente un nuevo ataque a los trabajadores organizados en sindicatos. Puesto que, podría producirse, y dada la realidad empresarial española no será extraño, que dicha mesa negociadora esté mayoritariamente conformada por trabajadores que carecen de la protección legal que otorga la cobertura sindical y en conclusión, estén completamente indefensos ante el poder empresarial. Por tanto, no es una cuestión “filosófica” sino “ideológica”, cargada de la ideología neoliberal que está empeñada en debilitar cada vez más a los trabajadores y dinamitar sus organizaciones de defensa.

Y en ese afán de debilitar podemos enclavar la más reciente “boutade” de la CEOE, cuando le sugiere al Gobierno que, en aquellas situaciones de modificación de condiciones en las que tengan que reducir jornadas, es decir, transformar tiempos completos en tiempos parciales, el empresario, sin ningún control mas que su decisión unilateral, pueda llevarlo a cabo. Después ya rendirán cuentas. Vamos, que estos directamente suprimen la capacidad constitucional de los trabajadores de hacerse representar por organizaciones sindicales e incluso no necesitan ni tan siquiera de las dóciles comisiones ad hoc. 

Se queja amargamente la CEOE de que la gran mayoría de los expedientes de regulación de empleo declarados nulos lo han sido por el incumplimiento de requisitos formales, por consiguiente, qué mejor solución que suprimir estos mínimos requisitos de manera que se dificulte la posibilidad de control judicial y se facilite en igual proporción la discrecionalidad empresarial a la hora de acudir a la extinción de contratos de trabajo como solución a sus problemas. Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva figura, la de la “subvención legislativa” que otorga este Gobierno a la clase empresarial incapaz de cumplir con sus más elementales obligaciones

Y por si faltaba algún ingrediente en este agosto lleno de sobresaltos solo nos faltaba escuchar cómo el comisario Olli Rehn hace de vocero del FMI y de sus recetas para salvar la economía española a partir de rebajar salarios, maltrechos salarios, entre un 10 y un 15%. 

Qué lejos quedan aquellos agostos en los que la prensa perseguía serpientes informativas para mantener el grosor de sus diarios y evitar que lucieran escuálidos en los quioscos.

Santos Nogales, secretario de Acción Sindical de la CHTJ-UGT.

Santos Nogales, secretario de Acción Sindical de la CHTJ-UGT.

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