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Viernes, 22/06/2018
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CONFERENCIA DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO | Hong Kong

China: no hay que creerse tanto bombo

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Menos de dos dólares al día es con lo que viven 700 millones de personas en China. Cada año, mueren en accidentes del trabajo más de 15.000 personas. Millones de trabajadores y trabajadoras hacen semanas de 60 a 70 horas, ganan menos del salario mínimo de su país y viven hacinados en dormitorios hasta con otras 20 personas más. La desigualdad va en aumento y ahora cuenta con casi tantos desempleados como todo el resto del mundo en su conjunto. Estas estadísticas no suelen asociarse con una situación que se califica de milagrosa, pero en el caso de China estas cifras se han visto eclipsadas por tanto bombo y platillo. La CIOSL ha publicado hoy un nuevo informe con el título “¿Quién se beneficia del milagro chino?. Cómo los trabajadores chinos pagan caro el auge económico de su país” >(para descargarte el informe completo, pincha aquí. Está en formato PDF), en el que se desbarata el mito de que todos salen ganando en el proceso de transición del país de una economía rural adormecida a una potencia industrial.

Publicado precisamente antes de la reunión Ministerial de la OMC que se celebra en Hong Kong, el informe documenta cómo se ha logrado el éxito económico del país a costa de su gente, cuya mayoría vive una época todavía más dura. El aumento de la desigualdad en China se sitúa entre los más rápidos conocidos hasta ahora, y su tendencia a la exclusión social no tiene precedentes históricos en el país. Una mayor integración en la OMC corre el riesgo de exacerbar aún más este vertiginoso hundimiento en la desigualdad.

“La mayoría de la opinión pública parece estar demasiado cegada por los resultados económicos de China como para ver su lado oscuro. Las preocupaciones presentes en su propio país, tales como su déficit comercial y los puestos de trabajo que pueden perderse a causa de las importaciones baratas de China, han eclipsado todas las dudas que la comunidad internacional pudiera plantearse sobre la manera exacta en que las empresas chinas pueden producir lectores de DVD que se venden a menos de 50 dólares estadounidenses. Este informe arroja luz sobre el éxito de China y revela que se basa predominantemente en la represión y la explotación de su vasto ejército de trabajadores y trabajadoras”, afirmó hoy Guy Ryder, Secretario General de la CIOSL.

Aun cuando el crecimiento se ha disparado y las exportaciones se han ido para arriba, la desigualdad y el número de desempleados recientes aumenta al mismo ritmo. La explotación y la supresión de la mano de obra del país han dado lugar a un creciente malestar social, colocando una bomba de tiempo al pie de su prosperidad futura. “Si estuviera enterada de la imagen internacional que los dirigentes chinos se complacen en dar, la mayoría de la población china preguntaría ¿qué milagro?. Para los trabajadores y trabajadoras que afanan sin descanso en el cuarto de máquinas del supuesto milagro, su injusta realidad se parece más a una pesadilla que a un sueño”, continuó Ryder.

Las principales conclusiones del informe revelan:

• China todavía debe su éxito a la explotación, y basa su competitividad en salarios bajos y la explotación de una mano de obra que no tiene ningún medio eficaz de representación.

• China puede tener tantos desempleados recientes como cuentan todos los países del mundo en su conjunto y, en la próxima década, tendrá que crear hasta 300 millones de nuevos empleos para que el desempleo no alcance niveles insostenibles.

• Los logros de China para erradicar la pobreza durante los primeros años de la década de 1980, se estancaron en los años 1990 y al alba del nuevo milenio. Esta perspectiva corre el riesgo de empeorar aún más con la mayor integración del país en la OMC. Hasta ahora no ha habido una correlación positiva entre el aumento del comercio internacional y la erradicación de la pobreza, puesto que los primeros esfuerzos son anteriores a la expansión de las exportaciones en China.

• China está haciéndose un lugar a la cabeza de los exportadores mundiales, pero a cambio se está dejando el progreso de sus habitantes por el camino, cuya gran mayoría sale perdiendo con la liberalización comercial en aumento. Se prevé que más de las tres cuartas partes de los hogares rurales, que todavía forman la mayoría en China, perderán sus ingresos reales entre 2001 y 2007.

• China está experimentando una marea de desigualdad, no está desarrollando un país ni un pueblo, sino sólo ganadores y perdedores, con niveles de vida diferentes en las propias ciudades y entre la ciudad y la provincia. Las diferencias entre las zonas más ricas y las más pobres del país se multiplican por diez, y un número cada vez mayor de migrantes rurales vive como extranjeros ilegales en su propio país.

• Los dirigentes chinos se encuentran atrapados en una situación en la que llevan todas las de perder cualquiera que sea la salida que elijan, intentando mantener el control social negando a los trabajadores y trabajadoras la libertad de organizarse en sindicatos independientes, echando leña al fuego del malestar y el desorden social con medidas enérgicas contra todos aquellos que abren la boca en contra del status quo. Las estadísticas sobre las cuestiones laborales tales como el empleo y las protestas colectivas de los trabajadores y trabajadoras son secretos de Estado y la acción independiente de los trabajadores y trabajadoras se considera una amenaza a la seguridad nacional y los intereses del Estado. Sin embargo, este enfoque no hace sino fomentar el antiautoritarismo y la cólera que desea evitar.

Este informe, publicado la víspera del Día Internacional de los Derechos Humanos, es también un recordatorio de que los derechos de los trabajadores y las trabajadoras son derechos humanos y que en China son constantemente violados.

“Se priva a los trabajadores y trabajadores de China de todo medio fundamental de auténtica representación. Les han robado el derecho de organizarse en sindicatos independientes, dejándolos así como una presa herida a merced de los inversores que deseen exprimirlos para sacar más trabajo por menos paga.”

“China puede estar por integrarse plenamente en la economía mundial, pero todavía está lejos de encaminarse hacia la democracia. A medida que China se incorpora al comercio mundial, debe prestarse cada vez mayor atención al respeto de los derechos humanos, sociales y políticos fundamentales. Mientras no se haga, el país no conseguirá ningún milagro para los suyos.”

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