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Convenio y recomendación de la OIT sobre empleo doméstico

05/07/2011 | UGT

El pasado día 16, se aprobó en la Conferencia Internacional del Trabajo la adopción de un Convenio y una Recomendación que lo complementa sobre trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores del empleo doméstico. Las normas internacionales, son instrumentos jurídicos preparados por los mandantes de la OIT (Gobiernos, empleadores y trabajadores) que establecen unos principios y derechos básicos en el trabajo. Los convenios son tratados internacionales legalmente vinculantes para los estados miembros que los ratifican, a diferencia de las recomendaciones que no son vinculantes. En el caso del Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos, este establece una serie de principios básicos que son desarrollados de manera más detallada en la recomendación.

Tanto el Gobierno español como los empleadores españoles, así como los trabajadores (en esta Conferencia, UGT tenía el voto del grupo de trabajadores español), votamos a favor del Convenio y la Recomendación. El Convenio salió adelante con 396 votos favorables, 16 votos en contra (15 de empleadores y uno de un Gobierno) y 63 abstenciones de 46 empresarios y 8 Gobiernos. La Recomendación tuvo 434 votos a favor, 8 en contra (todos empresarios) y 42 abstenciones de 28 empresarios y 7 países.

La importancia de la aprobación del convenio y la recomendación residen en que son las primeras normas internacionales elaboradas específicamente para proteger a las personas que prestan servicios domésticos. Y es preciso poner en valor que esto implica reconocer el empleo doméstico como lo que es, verdadero trabajo y a quienes lo desempeñan, como trabajadores y trabajadoras. Si bien es cierto que las características del empleo doméstico, y los derechos y protección de quienes trabajan en este sector, varían de unos países a otros, la situación de vulnerabilidad, la infravaloración, la invisibilidad, la falta de 

reconocimiento, la menor protección social y la ausencia de determinados derechos laborales son comunes en todo el mundo. Y en determinados casos, el empleo doméstico implica situaciones de semiesclavitud, con una particular incidencia, además, del trabajo infantil.

La OIT calcula que hay más de 52 millones y medio de personas empleadas en los hogares, de las que el 83% son mujeres y más de once millones niños y niñas de entre 5 y 17 años. Los salarios de los empleados domésticos suelen rondar la mitad del salario promedio de un país, no llegando, en algunos casos, ni al 20% de este salario. El empleo doméstico constituye el 1´7% del empleo mundial, pero la propia OIT reconoce la dificultad de obtener datos precisos, entre otras razones por el elevado volumen de economía sumergida. De hecho, la OIT estima que teniendo en cuenta esta variable del empleo sumergido, podría haber más de 100 millones de personas trabajando como empleados domésticos.

El Convenio incluye una definición amplia de empleo doméstico, donde el elemento que define este tipo de trabajo es que se realiza en un hogar o para el mismo, con independencia de que contrate un particular o una empresa (a diferencia de la legislación que regula este trabajo en España, donde el elemento que determina el encuadramiento de las trabajadoras y trabajadores en la relación laboral especial y en el régimen especial de empleados de hogar, es la contratación por un particular para realizar las tareas del hogar). De esta forma el Convenio da cabida a las distintas formas que este adopta en todo el mundo. Por esta razón, para cubrir todas las realidades del empleo doméstico, presta especial atención a derechos que, pueden parecernos obvios, pero que en determinados países no están reconocidos para quienes prestan servicios domésticos, como la libertad sindical, la eliminación del trabajo forzoso o la necesidad de fijar una edad mínima, por cada Estado Miembro, para los trabajadores domésticos, edad mínima que no pueda ser inferior a la que establezca la legislación nacional para los trabajadores en general. E igualmente el Convenio, señala que todo estado miembro debería adoptar medidas para asegurar que los trabajadores domésticos gocen de una protección efectiva contra toda forma de abuso, acoso y violencia y establecer mecanismos de queja eficaces y asegurar que los trabajadores domésticos tengan un acceso efectivo a los órganos jurisdiccionales o a otros procedimientos de resolución de conflictos en condiciones no menos favorables que las previstas para los trabajadores en general.

La igualdad de derechos con el resto de trabajadores, se reitera a lo largo del Convenio y la recomendación; la desigualdad en derechos y en materia de protección social es una característica del empleo doméstico que también está presente en España. De ahí que el Convenio haga referencia a la igualdad con el resto de trabajadores en materias como la jornada de trabajo, vacaciones, periodos de descanso (que el Convenio, en el caso del periodo de descanso semanal establece en 24 horas como mínimo), salario mínimo, protección de la seguridad social, salud y seguridad en el trabajo. Y que se remita, también de manera reiterada, a las condiciones establecidas en estas materias en la legislación nacional o convenios colectivos, además de a la consulta preceptiva con las Organizaciones sindicales y empresariales más representativas para el desarrollo de las mismas.

Otra de las características del empleo doméstico, es que un gran volumen de trabajadoras y trabajadores son migrantes. Por ello el convenio y la recomendación muestran una preocupación especial por los trabajadores migrantes contratados en origen y establecen que estos han de conocer las condiciones de empleo antes de cruzar la frontera, o que deben tener derecho a conservar sus documentos de viaje o identidad. E incluso, en la recomendación se menciona que los estados miembros deberían determinar las 

condiciones en las que los trabajadores migrantes del empleo doméstico tienen derecho a ser repatriados a sus países de origen, sin coste alguno para ellos.

El Convenio dedica un artículo al papel de las agencias de contratación y colocación, con la finalidad de establecer condiciones para su funcionamiento, e impedir abusos, además de establecer la obligación de incluir en leyes o reglamentos cuales son las responsabilidades de la agencia y del hogar con respecto al trabajador.

La adopción del Convenio y la Recomendación debería implicar, para países como España, un impulso para las iniciativas y propuestas de nueva regulación de este sector de actividad, actualmente tan arcaica que hay determinados elementos del Convenio y la Recomendación que dan más protección y garantías a quienes prestan servicios en el empleo doméstico que nuestra normativa actual laboral y de seguridad social. Por ejemplo la información a proporcionar al trabajador sobre los elementos esenciales del contrato y del contenido de la relación laboral, la regulación de la jornada de trabajo que incluye lo que en nuestra legislación se denomina los tiempos de presencia, el reconocimiento del derecho a un entorno seguro y saludable o la puesta en marcha de medidas en materia de inspección de trabajo.

Con la finalidad de que cuanto antes, España ratifique el Convenio y la Recomendación y con la intención de que esta ratificación constituya ese impulso necesario para las reformas en la relación laboral y en el régimen de seguridad social del empleo doméstico hemos dirigido al Ministro de Trabajo e Inmigración, una carta solicitando la ratificación inmediata del Convenio y la Recomendación.

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