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Sábado, 21/07/2018
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Con el acuerdo social de febrero hemos evitado precipitarnos por una sucesión de conflictos

Erradicar la pobreza

El consenso frente a la imposición

27/05/2011 | EXPANSIÓN

El diario EXPANSIÓN cumple 25 años y nos solicita una colaboración para este número especial. Hace dos años cumplió 23 y también la solicitó. Un gesto que agradecemos.En aquella ocasión comencé citando a J. Stuart Mill, sus escritos Sobre la libertad, en particular la desnaturalización de la opinión contraria. Creo que sigue estando plenamente vigente.

Como saben sus editores, somos de los que creemos que el escenario está suficientemente saturado de especuladores y especulaciones como para que hagamos nuestra particular contribución con proyecciones y escenarios de validez incierta. Resulta másútil, y apropiado, reflexionar sobre los últimos acontecimientos, aquellos en los que las organizaciones sindicales han tenido un singular protagonismo.

Como es conocido, tras la ruptura de las negociaciones –en julio de 2009– se produjo un intento por acercar posiciones durante el primer semestre de 2010. Lavoluntad negociadora de alguno de los interlocutores seguía siendo igual de escasa, pero en esa ocasión la evolución de los costes de la deuda pública y las exigencias de la Comisión Europea hundieron al Gobierno en lo que alguno de sus miembros describió como “un agua pantanosa, sin apenas oxigeno”. Esa mezcla de desinterés y pánico precipitó la ruptura de los encuentros que se venían manteniendo, si bien es cierto que con escasos avances. ElGobierno envió al Parlamento una reforma laboral que bloqueaba cualquier posible acercamiento. Se abría, por primera vez desde que estalló la crisis, un episodio de confrontación generalizada, algo que habíamos intentando evitar.

La oposición a lareforma labora ly al plan de ajuste se hizo convencidos de que no solo eran injustos, sino contraproducentes e inútiles.Que se volvía a incidir en un modelo fracasado, basado en el abaratamiento del coste del factor trabajo y en el mantenimiento de la precariedad laboral. Queno iba a resolver el problema de la dualidad laboral, ni a aumentar la estabilidad en el empleo;más bien lo contrario, consolidaría la temporalidad.

Desafortunadamente la evolución de los datos de contratación y desempleo nos están dando la razón.

Minusvalorar la huelga general

En la huelga del 29-S sucedió lo que ya parece como una suerte de regla que se verifica cuando se produce un conflicto de esta naturaleza: los medios de comunicación minusvaloran su incidencia y efectos; por su parte, la corte de opinadores anuncia la inminente pérdida de relevancia y apoyo social hacia los sindicatos. Así llevamos desde 1988que fue para los analistas de la época, pese a lo que se dice y se escribe ahora, “el canto del cisne” del movimiento sindical. Por su parte, y es otra regla que se verifica, el gobierno al que se dirige la protesta suele reflexionar de una manera más equilibrada.

La convicción con la que encaramos las negociaciones, que tras el conflicto culminaron con el acuerdo de febrero, fue la de que debíamos actuar defendiendo los intereses generales de los trabajadores y también defendiendo anuestro país,que son en realidad una misma cosa. Un equilibrio ineludible en una situación de crisis global.

El 2 de febrero de 2011, con la firma del Acuerdo Social y Económico, hemos evitado ahondar en los desencuentros y precipitarnos por una sucesión de medidas unilaterales y conflictos que hubiesen sido muy dañinos para la sociedad española y por supuesto para los trabajadores.

Estamos afrontando la crisis con los recursos que tenemos a nuestra disposición. Con el convencimiento de que hacemos lo necesario para remontar esta difícil situación y poner las bases de un crecimiento más perdurable y saludable de la economía española; por ello, queremos que no sea un paréntesis más omenos breve. Es muy conveniente el compromiso de todas las fuerzas políticas en los trámites parlamentarios.

Junto al Acuerdo Social y Económico, los avances en las conversaciones que mantenemos con CEOE y Cepyme para la reforma de la negociación colectiva, pueden servir para consolidar una etapa duradera de consenso social. Esperamos poder superar las controversias que producen la complejidad de algunas materias y la defensa de los intereses legítimos.

Escribe Simon Johnson, ex economista jefe del FMI, que en los sistemas políticos primitivos el poder se transmite mediante la violencia o la amenaza de violencia. A su juicio, en algunas sociedades avanzadas se ha producido lo que denomina el silencioso golpe (de estado). Afirma, refiriéndose a los EE.UU., que desde que comenzó la crisis solamente los grandes bancos han ganado fortaleza política.Que el sector financiero tiene poder de veto sobre la política pública.

El acuerdo contribuye al gobierno democráticodelas decisiones.Tiene un doble valor,que va más allá de sus contenidos y no se puede entender sin la huelga del 29-S. Ambos,acuerdo y huelga, expresan el poder del ejercicio democrático de nuestros derechos. Derechos que desempeñados con inteligencia evitan caer en la resignación y reivindican la política ante quienes pretenden consagrar la obediencia debida a los mercados

Cándido Méndez, Secretario General de UGT

Cándido Méndez, Secretario General de UGT

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