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8 DE MARZO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

Elena Arnedo, Gabriela Diana Mihai y las maestras de la República, "Premios 8 de Marzo" de UGT

La entrega de estos premios tendrá lugar el 7 de marzo, a las 18.30 horas, en Avda. de América, 25

05/03/2012 | UGT

UGT ha concedido los “Premios 8 de marzo”, en su XVII edición, a Elena Arnedo, Gabriela Diana Mihai y las maestras de la República, en reconocimiento a su compromiso y defensa de los derechos de las mujeres. Este año, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora adquiere un protagonismo especial ante el retroceso social y laboral que supone la reforma laboral impuesta por el Gobierno. Una reforma que camina en dirección contraria a las políticas de igualdad.

Este año el Jurado ha decidido conceder los “Premios 8 de Marzo”, en su XVII edición, por su lucha a favor de la igualdad de la mujer a Elena Arnedo Soriano, licenciada en Medicina y Cirugía, especializada en Ginecología y Patología Mamaria, Feminista e impulsora y fundadora de los primeros Centros de Planificación Familiar, como reconocimiento a su trayectoria y el compromiso con la defensa de los derechos de la mujer; Gabriela Diana Mihai por su lucha en la defensa de los derechos de las trabajadoras y su firme decisión de denuncia, especialmente ante situaciones de discriminación; y a las maestras de La República, en reconocimiento a la trayectoria laboral y sindical enfocada a la consecución de un modelo de sociedad progresista.

El acto de entrega de estos premios, en el que intervendrán, entre otros, el Secretario de Organización y Comunicación de UGT, José Javier Cubillo, y la Secretaria para la Igualdad, Almudena Fontecha, tendrá lugar el próximo miércoles, 7 de marzo, a las 18.30 horas, en el salón de actos de la sede de UGT, en Avda.de América, 25. En el mismo está previsto que participe la actriz, Mercedes Herrero, con el “cuentacuentos” ¡Veo, veo! ¿Que no ves?.

A continuación os pasamos el perfil de las premiadas:

Elena Arnedo

Es un típico ejemplo de la generación de mujeres que iniciaron el cambio en nuestro país y que participaron en todas las iniciativas y movimientos que combatían por una sociedad más libre, más justa y más igualitaria. Desde muy joven ha trabajado siempre por y con las mujeres, ha militado en política y en organizaciones feministas, ha colaborado con varias ONGs y ha dedicado su vida profesional a algunos aspectos clave de la salud femenina, al compás de su propia evolución vital y personal, en una síntesis de médica, escritora, feminista y mujer. Actualmente sigue colaborando y ofreciendo su aportación a las mujeres que continúan en la lucha inconclusa por sus derechos.

Es licenciada en Medicina y Cirugía, por una vocación solidaria que apareció en el momento de pensar en su vida futura, ya que durante sus estudios de bachillerato en el Liceo Francés de Madrid, había optado por la rama de Letras Clásicas. Se especializó en Ginecología y posteriormente en Patología Mamaria en la Universidad de Estrasburgo, ya que en España no existía como especialidad.

Formó parte del Movimiento Feminista desde sus inicios. A partir de la reflexión y discusión teóricas sobre los derechos de la mujer, a principio de los años setenta, pasó a la acción y fue impulsora y fundadora, junto con otras mujeres, de los primeros Centros de Planificación Familiar que se crearon en España. Durante aquel tiempo, en una labor directa y práctica con las mujeres, se dedicó a la divulgación del conocimiento de los métodos anticonceptivos y a su aplicación y participó en las campañas para la despenalización de los anticonceptivos y el aborto. Fue la primera presidenta de la Asociación Española de Planificación Familiar. Cuando en 1978 se despenalizaron los anticonceptivos y empezaron a institucionalizarse los primeros Servicios de “Orientación Familiar”, consideró que la primera parte de su tarea estaba encarrilada.

En los años siguientes continuó luchando junto a las organizaciones feministas para conseguir la primera ley de despenalización del aborto en tres supuestos, que entró en vigor en Agosto de 1985.

A la vez, Elena Arnedo se enfrascó en otra lucha contra el mayor enemigo de la salud de las mujeres. Así dedicó la mayor parte de su vida profesional a impulsar la prevención mediante el diagnóstico precoz del cáncer de mama. Fue nombrada socia Fundador de la Sociedad española de Senología y Patología mamaria y socia de la Sociedad Internacional de Patología Mamaria.

Asimismo, colabora, desde su creación, con la Fundación de Cruz Roja para la Atención a las Toxicomanías, (Crefat) de la que es hoy vicepresidenta.

Es vocal del consejo de redacción de la revista Temas, dedicada a estudios político-sociales, en la que colabora desde una visión de género, en relación con la reflexión y acción feministas.

Su fe en el conocimiento como fuente de libertad y realización personal la ha llevado a realizar desde hace años una constante labor divulgativa sobre salud, principalmente en temas relacionados con la mujer. Desde 1982 a 1985, escribió las secciones semanales Salud y Sexo y Cuerpos y Almas en la revista Cambio 16, y desde 1987 hasta 1992, la sección de Ginecología de la revista Marie Claire. Ha publicado además numerosos artículos en prensa, tanto especializada como de información general.

Ha dirigido la edición española del libro Cuestiones de Mujeres de la Dra.Anne de Kervasdoué y ha prologado y coordinado El Gran libro de la Mujer, en el que colaboran prestigiosos expertos sobre temas que interesan a la mujer de nuestros días: desde la ginecología o la psicología al derecho. En Julio de 2000 publicó Desbordadas, libro en el que, desde su experiencia personal se eleva a consideraciones generales sobre la nueva mujer y sus relaciones con los hombres y sobre los problemas que ocasiona la coexistencia generacional. En 2003 publicó un nuevo libro, La picadura del tábano, que trata sobre la menopausia y los cambios que sufren las mujeres maduras y analiza los riesgos a que las somete la exigencia social. Ha colaborado en varios libros colectivos, como Españolas en la transición (1999) y El movimiento feminista en España en los años 70 ( 2009).

Desde mediados de los años 60 participó en los movimientos universitarios antifranquistas, en la ASU, Asociación Socialista Universitaria, y en la reconstrucción del PSOE. Aunque es militante oficial del partido en 1977, colaboró en la clandestinidad desde muchos años antes. Como secretaria de cultura de la Agrupación socialista de Chamartín creó los premios culturales Pablo Iglesias.

En el PSOE fue miembro fundador del grupo Mujer y Socialismo, fue el primer movimiento que trabajó, específicamente y de forma organizada, a favor de los derechos de la mujer desde dentro de un partido político. De ese grupo surgió la idea de crear el Centro de Planificación Familiar Pablo Iglesias, siguiendo el ejemplo de los primeros centros de mujeres. También de allí partió la creación del Instituto de la Mujer, que se instituyó con el primer gobierno socialista.

En las elecciones municipales de 2003 fue elegida concejala por el PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, ocupando desde la oposición la concejalía de Igualdad y Asuntos Sociales y fue viceportavoz del grupo municipal socialista.

Durante 2009 formó parte del Comité de expertos que colaboró con el Ministerio de Igualdad en la preparación y redacción de la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que se aprobó en Diciembre de 2009 y entró en vigor en Julio de 2010.

Gabriela Diana Mihai

Llegó a nuestro país, procedente de Rumanía en 2004. Esta experta en contabilidad, decidió venir a trabajar a España tras quebrar el negocio familiar por la mala situación económica de su país, donde regentaba junto a su marido, un concesionario de remolques de coches y una librería, mientras cuidaba de sus 2 hijos pequeños.

Se instaló en Hellín, Albacete, en 2004 y empezó a trabajar en el campo y posteriormente en una empresa de empaquetado de verduras. En 2007 entró a trabajar en un almacén de la empresa Agronativa S.L dedicada también al empaquetado de frutas en Cieza, Murcia, a donde se traslada a vivir con su familia en 2008.

En esta empresa la práctica habitual era que las trabajadoras, para ir al servicio debían colgarse un cartel rojo con la palabra “aseo” escrita en el mismo y aguardar turno.

Gabriela estuvo durante un mes recopilando fotos, grabaciones y documentación probatoria, que le sirvieran para denunciar su situación y la de sus compañeras. Protagoniza un plantón, junto a todas las trabajadoras de la empresa, pidiendo explicaciones sobre el uso del cartel, que consideraban vejatorio. Además, a los hombres de la empresa no se les obligaba a llevar ningún cartel.

Posteriormente Diana Mihai nos facilita a UGT de Murcia todas las pruebas que había ido recopilando, y procedemos a la denuncia ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Tras la visita de la Inspección, que queda constatada por el testimonio de las trabajadoras, el cartel es retirado y se instala un mecanismo de luces, para habilitar los turnos.

Esta empresa, además, debe a las trabajadoras atrasos salariales, y el transporte, que sí cobraban los trabajadores varones. Se les plantea demandar a la empresa por discriminación por razón de sexo, pero deciden esperar a la Resolución de la Inspección de Trabajo. Sólo Diana decidió seguir adelante con la demanda, que se presenta el 12 de septiembre, tres días más tarde es despedida.

Finalmente la Resolución de la Inspección de Trabajo ha considerado como discriminación por razón de sexo, el uso de ese cartel y ha propuesto sanción económica para la empresa ante la autoridad competente.

Esto no hubiera sido posible sin Gabriela y su espíritu de lucha por la igualdad. Frente a las dificultades y coartadas utilizadas en estos tiempos de crisis, para que los trabajadores acepten condiciones laborales que menoscaban su dignidad, destaca la decidida denuncia de esta mujer ante condiciones laborales claramente discriminatorias.

Las maestras de la República

En un momento tan crucial como el actual, en el que se ven amenazadas la educación pública y la igualdad, creemos que es importante recordar a aquellas mujeres de la Segunda República que encararon los ideales de unos principios, que hoy más que nunca debemos de reivindicar. Las maestras comprometidas con la II República, trabajaron y militaron, muchas de ellas con las siglas de UGT, en el empeño por lograr una sociedad más igualitaria a través de la educación y la participación social y sindical. Algunos de los nombres de las maestras republicanas que formaron parte de la UGT son: Julia Vigre. Antonia Androger, Pepita Uriz, Julia Alvarez, Balbina Medrano; Veneranda Manzano, Regina Lago, Emilia Lias.

Esta candidatura quiere ser un homenaje al compromiso de las maestras de la II República por la igualdad.

La educación constituyó uno de los compromisos sociales del la II República cuyo fin era lograr la democracia, garantizar los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas y modernizar el país. Se trataba de configurar el estado docente, defensa de la republica, capaz de educar a ciudadanos y ciudadanas comprometidos con la construcción de una nueva sociedad, que dejara atrás el obscurantismo y las desigualdades de otras épocas

Una educación publica, obligatoria, gratuita, activa, laica, bilingüe y solidaria que intentaba terminar con la discriminación de siglos de discriminación por sexo o clase social.

Dentro de este proyecto de educación de la ciudadanía las maestras republicanas ocupaban un lugar privilegiado y encarnaban el modelo de mujeres modernas e independientes. Ellas serian las responsables, en buena medida, de la construcción y difusión de la nueva identidad ciudadana, al educar a su alumnado en los valores de igualdad, libertad y solidaridad, tanto a través de la transmisión de contenidos en las aulas como, sobre todo, con sus vivencias personales.

Fueron mujeres comprometidas y valientes que trabajaron por llevar la educación a todos los rincones de España, por muy perdidos y aislados que estuvieran, o por muchas dificultades que encontraran ante una sociedad que en demasiadas ocasiones, las observaba con recelo, ante su posición libre e independiente y unas prácticas educativas que introducían la coeducación en el aula, y el aprendizaje práctico y experimental, frente a los métodos memorísticos y mecánicos.

La profesión de maestra era uno de los pocos ámbitos laborales y culturales en el que las mujeres habían ido conquistando, desde el siglo XIX, un terreno de afirmación, reconocimiento y legitimación en el espacio público. En la España de las primeras décadas del siglo XX muchas maestras se sintieron atraídas por las corrientes de renovación pedagógica, participaron en organizaciones femeninas y feministas que luchaban por la reforma social y la igualdad de derechos de la mujer, así como formaron parte de partidos políticos y de sindicatos. Sindicatos como UGT, en el que militaron activamente, para conseguir un modelo educativo universal, la mejora de los derechos de los trabajadores y trabajadoras y luchando por la igualdad de la mujer.

Desde 1936 en la zona franquista y desde 1939 en toda España, la depuración, la represión y el exilio afectaron a todos los colectivos, pero en especial al de los maestros y las maestras, que habían simbolizado la política educativa y democrática de la II República. En el caso de las maestras, la represión se debía, además, a que habían encarnado un nuevo modelo femenino en la esfera pública que el franquismo rechazaba de plano por ser opuesto al ideal de mujer que propugnaba el nacional-catolicismo.

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