Hacia un nuevo modelo económico y social en España
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Domingo, 18/11/2018
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SIMPOSIO SOBRE LIBERALIZACIÓN Y COMERCIO DE LOS SERVICIOS TURÍSTICOS

Intervención de Ximo Alite, secretario federal de Hostelería

23/03/2004

A la hora de intentar mejorar el balance económico nacional de cualquier país, uno de los primeros recursos es elevar los ingresos por turismo, un aspecto que tiene mucha importancia en el producto interior bruto, en algunos países la partida más importante de ese PIB.

Mejorar esos ingresos por turismo requiere de muchas cosas, en especial de tiempo pues hay unos mercados asentados con los que hay que competir, después hay que acertar con el tipo de turismo al que se va a dirigir un destino y mejorar sus  indicadores de calidad para que sea competitivo, son necesarios recursos naturales, infraestructuras, situación política asentada, es importante la situación económica, etc., etc.

Si la economía del destino turístico no esta suficientemente desarrollada con empresas nacionales fuertes y con trabajadores/as formados y profesionales se puede tender, se suele tender, a facilitar el que empresas multinacionales, en especial grandes cadenas hoteleras o populares franquicias, se instalen en ese territorio. Todo eso conlleva multitud de problemas, la intención puede ser fomentar empleo y riqueza para los/as trabajadores/as locales y las ciudades donde residen, en ocasiones lo que se consigue es sobre explotación de recursos naturales, salarios escasos y condiciones laborales precarias; los beneficios no se quedan en el destino turístico e incluso los proveedores de materias prima no son los locales; la facturación y las compras se realizan a multitud de kilómetros de donde se realiza efectivamente el servicio.

Las compañías multinacionales imponen condiciones de competencia muy duras, la consecuencia es que las condiciones laborales y de salario sean pésimas e incluso a la desaparición de los competidores más débiles.

Las condiciones en las que esas compañías se mueven están dentro de un mercado muy cerrado con grandes sistemas de reserva y de circulación de información, con gran experiencia, acumulada durante años, en esos mercados, unos mercados donde la decisión final sobre la elección del destino al que va un turista es, en gran medida, del propio turista, pero influenciado por toda una serie de “sugerencias” de tour operadores que deciden por criterios de rentabilidad dónde llevan a los turistas, agencias de viaje, publicidad de destinos y de empresas turísticos, de las agencias turísticas de los Estados, etc.

Para que una empresa se implante en un determinado lugar es necesario, en muchas ocasiones, que se produzcan “facilidades”, en especial en materia fiscal, esto produce también discriminación entre las empresas, sobretodo entre las empresas de nueva creación y las ya instaladas.

Se producen efectos sobre el mercado mobiliario y, en especial, sobre el inmobiliario, los precios del suelo suben y casi nunca se tienen en cuenta la instalación de servicios adicionales de tipo sanitario, educacional, de ocio y vivienda para los colectivos que deben trabajar en los establecimientos hosteleros que se creen; se produce una sobreexplotación de los recursos naturales y privatización de terrenos públicos como por ejemplo las playas privadas.

Si pensamos con más concreción en los trabajadores de empresas turísticas, debemos tener en cuenta diferentes aspectos, uno de ellos es que este sector emplea a un gran número de trabajadores inmigrantes, el trabajo es una forma muy importante de integración, pero sucede que, en demasiadas ocasiones, el trabajo es clandestino, con condiciones laborales inaceptables para muchos/as  trabajadores/as ya que no hay cobertura de protección social, jornadas laborales excesivas, salario indigno, y, en resumen, unas condiciones muy inferiores a las previstas en las disposiciones legales y los convenios colectivos sectoriales.

Cuando una empresa se instala en un lugar también impone sus modalidades de gestión, y, naturalmente, sus sistemas de remuneración, por ejemplo, se lucha contra los sistemas de remuneración que se basan en un porcentaje sobre la propina, llegando incluso a presionar a los gobiernos para que regulen normas, todo ello sin tener en cuenta a los trabajadores y sus representantes.

Se pretende rentabilizar las inversiones en el menor espacio posible, incluso poniendo en peligro el desarrollo sostenible, se da preferencia a la elevada rotación del personal  en detrimento de la especialización del personal, los contratos son temporales, precarios y las condiciones de trabajo poco atractivas.

Desde las asociaciones nacionales e internacionales de trabajadores del sector luchamos por la dignificación del sector y, para ello es necesario crecer en formación, en una profesionalidad que lleve a que el sector no sea un sector de paso, que aumente el porcentaje de trabajadores vocacionales que acuden a él y, sobretodo, que se queden trabajando en él muchos años; también es importante dignificar las condiciones laborales del sector, en especial en las empresas pequeñas donde muchos trabajadores trabajan por un salario pactado donde está incluido todo: el exceso de jornada, la desregulación de la misma, menos vacaciones de las oficiales, trabajo en festivos, etc. etc.

Aparece una economía informal relacionada con el desarrollo del turismo cuya formula más indeseable es la explotación sexual infantil.

Para mejorar todo lo expresado anteriormente, la UITA hace unas recomendaciones, dirigidas a los gobiernos, a las empresas y al conjunto de los actores del turismo:

A los gobiernos:

- Consulta de las partes implicadas en el turismo y control de las condiciones de privatización de las empresas publicas del turismo.

- Definición de las reglas en cuanto a la propiedad y utilización con fines privados del medio natural y cultural públicos; control del derecho de propiedad y de explotación comercial de los lugares turísticos.

- Derecho de instalación y de gestión de actividades turísticas limitado por el respeto de las condiciones de implantación, en particular relacionadas con el control del origen de los capitales.

- Fomento del acceso de las pequeñas y medianas empresas (particularmente de los países en desarrollo) a los sistemas de información y reservas centralizados; promoción del acceso de los trabajadores locales a la formación en nuevas tecnologías y especialidades de gestión.

- Prohibición de cualquier medida que fomente un turismo relacionado con ventajas competitivas en materia social, las ayudas gubernamentales destinadas a la instalación deberían tender a garantizar el respeto de las normas sociales fundamentales y de los textos legislativos y convenios aplicables.

A las empresas:

- Convenios-marco negociados entre los principales actores sociales del turismo sobre el respeto de las normas internacionales fundamentales: convenios 87, 98 y 135 de la OIT sobre libertad sindical, derecho de sindicación y negociación colectiva. Declaración tripartita de principios sobre empresas multinacionales y política social de la OIT y principios directivos de la OCDE destinados a empresas multinacionales.

-         Convenios-marco negociados sobre los temas relacionados con el desarrollo sostenible: las partes involucradas podrían negociar acuerdos sobre los siguientes temas:

- Tratamiento de residuos.

- Utilización de los recursos naturales.

- Empleo de mano de obra local.

- Respeto por las culturas, tradiciones y estilos de vida locales.

- Trabajo infantil, en particular contra la explotación sexual infantil por el turismo.

- Trabajo de las mujeres, igualdad profesional y acoso sexual.

- Salud, en particular implementación de una política de lucha contra el VIH/SIDA en aplicación del acuerdo firmado en mayo del 2003 por la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) sobre la base del Código de prácticas de la OIT sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo. La política de lucha contra la pandemia se aplica tanto a los/as trabajadores/as de los establecimientos de turismo como a los clientes/as.

- Seguridad en el trabajo mediante la mejora de las condiciones laborales, seguridad de los/as trabajadores/as y de los/as clientes/as en relación con la violencia externa.

- Condiciones de movilidad de los/as trabajadores/as: respeto de un marco social negociado y controlado.

- Distintas formas de subcontratación.

Los acuerdos deberían incluir disposiciones para la educación  y capacitación de los/as trabajadores/as, con el fin de contribuir a la implementación de políticas sostenibles en el turismo. Los acuerdos firmados por un grupo deberían aplicarse tanto en los establecimientos de propiedad exclusiva como en los establecimientos en concesión o con contrato de gestión.

Al conjunto de los actores del turismo:

Respeto del Código de etica del turismo y de sus modalidades de aplicación.

POSICION DE LA UITA SOBRE LOS CONVENIOS DEL GATS (AGCS) PARA EL SECTOR DE HOTELES Y RESTAURANTES

Tomando como referencia el punto de vista de los trabajadores del sector de hosteleria, la UITA  considera:

- Que es necesario realizar una estimacion sobre el impacto de los compromisos aprobados en Marrakech sobre las economias y el sector turisticos, particularmente en los paises en desarrollo; todo ello antes de seguir avanzando en la liberalizacion de los intercambios en turismo.

- Que se debe dar participacion a las organizaciones sindicales y a las organizaciones no gubernamentales en las negociaciones de los acuerdos generales, los procesos de negociacion deben ser transparentes y la opinion publica debe ser informada en tiempo y forma de la evolucion de las negociaciones.

- “DEMASIADO TURISMO MATA A TURISMO”, la liberalizacion del comercio en el marco del GATS (AGCS) debe concebirse dentro de la perspectiva de un turismo sostenible, que garantice la permanencia de la actividad turistica.

- El desarrollo acelerado de las nuevas técnicas de la informacion crea un desequilibrio entre países desarrollados y países en desarrollo; se deben regular normas de transferencia de tecnología y de capacitación del personal local.

- La liberalización del comercio turístico se tradujo en la privatización de establecimientos hoteleros, particularmente en los países en desarrollo. Esta privatización va acompañada de la incorporación de empresas transnacionales hoteleras que imponen sus mecanismos de gestión y su organización del trabajo.

- Se debe velar para que la privatización de los establecimientos hoteleros no sea un pretexto para disminuir el número de empleos y aumnentar la precarización, especialmente mediante la utilización sin control de empresas subcontratadas.

- Las ventajas fiscales o de otro tipo tendentes a fomentar la instalación de empresas en un país determinado deberían estar condicionadas al respeto de normas mínimas de orden social y ecológico.

Las actividades de hoteles y restaurantes tienden a desarrollarse mediante contratos de franquicia o de gestión, lo que permite a las empresas transnacionales crear cadenas de grandes dimensiones sin tener una responsabilidad directa en la gestión de los establecimientos. Sería de mucho interés que las exigencias de gestión y de comercialización impuestas por la franquicia estén acompañadas de obligaciones sociales igualitarias para la totalidad de una cadena hotelera o de restaurantes, sea cual sea la modalidad de gestión de los establecimientos.

Los Estados deben salvaguardar el dominio del espacio, fijando planes de desarrollo equilibrados entre actividades turísticas y otras actividades económicas. La transformación de espacios agrícolas en espacios destinados al esparcimiento (por ejemplo campos de golf) pueden amenazar a corto plazo el desarrollo equilibrado de una determinada región, La elaboración de planes para un desarrollo turístico equilibrado y sostenible debe hacerse tras consultar a la totalidad de los actores de la actividad turística: administraciones públicas, empresas privadas, organizaciones sindicales y representantes de las poblaciones turísticas y sus entornos. El derecho de las poblaciones autóctonas y de su cultura deben ocupar un lugar prioritario en el momento de la elaboración de un plan de desarrollo del turismo.

El derecho de propiedad y de explotación comercial de los lugares debe poder controlarse y limitarse, limitando el acceso a lugares turísticos cuando se ponga en peligro la conservación y desarrollo del medio ambiente o cultural.

Los Estados deben tener la posibilidad de establecer las condiciones de implantación de empresas hoteleras y restaurantes en sus países, en especial determinando el origen de los capitales invertidos, la identidad de los propietarios de las empresas y las capacidades profesionales de sus gestores.

El derecho de libre circulación de los trabajadores no debe significar para los empresarios un medio para eludir obligaciones sociales; las condiciones laborales no deben ser inferiores para unos/as trabajadores/as que para otros/as, con independencia del país de contratación y se deben garantizar unas condiciones mínimas.

El derecho de libre circulación de personas debe poder limitarse cuando se considere que pueden llegar a permitir o a fomentar el turismo sexual, en particular la explotación sexual comercial de niños desarrollando leyes al respecto.

La liberalización de la actividad turística debe respetar la declaración de Berlín sobre la diversidad biológica y el turismo sostenible (1997) para que el turismo se desarrolle en beneficio de las comunidades locales fortaleciendo la economía local y creando empleos para la población local y utilizar, cada vea que ecológicamente sea posible, materias primas locales, productos de agricultura local y el conocimiento y mano de obra también locales.

El desarrollo del turismo debe hacerse en el respeto de los acuerdos multilaterales sobre medioambiente, entre los que se encuentra el convenio marco sobre cambios climáticos (FCCC, 1992) el convenio sobre comercio internacional de especies en peligro (CITES, 1992), el convenio sobre la prevención de la contaminación marina mediante el vertido de derechos u otros (London Convention, 1972).

Los Estados deben poder tener la certeza de que la liberalización del turismo no es un pretexto para que vaya en detrimento de la seguridad de las personas y, en esos casos, deberán prohibir toda actividad de transporte de personas o de esparcimiento que no respete las normas de seguridad aceptables.

El principal desafío para el movimiento sindical es el de no admitir que los derechos comerciales sean protegidos por reglas mas detalladas y limitantes que los derechos sociales y sindicales. La preponderancia dada por el AGCS al capital con relación al ser humano no puede seguir provocando un rechazo global de los mecanismos de regulación comercial mundial.

La Organización Mundial del Turismo (OMT-WTO) se pronunció en Julio de 2002 a favor del AGCS (GATS), considerado como un medio a fin de eliminar obstáculos para el crecimiento del turismo, crear condiciones para una competencia leal y fomentar el desarrollo socioeconómico mediante la apertura de mercados turísticos.

En febrero de 2003, la Asociación Internacional de Hoteles y Restaurantes (IHRA) adoptó una declaración favorable al principio básico del AGCS (GATS), o sea, el desarrollo de la competencia. La misma hace hincapié en lo que considera como obstáculos a la libre competencia en hoteles y restaurantes: las restricciones impuestas a las empresas extranjeras en materia de implantación, la reglamentación relativa a la circulación y registro de turistas (formalidades aduaneras, registro de clientes en hoteles, etc.), el control sobre cambios de monedas y restricciones en las transferencias de fondos o repatriación de ganancias, las restricciones en la circulación de datos a través de fronteras y las restricciones en los movimientos de personas físicas, incluidos los/as trabajadores/as del sector.

Para los/as trabajadores/as del sector, los desafíos son importantes incluso si los mismos no siempre se perciben inmediatamente. La Unión Europea, por ejemplo, solicitó que se suprimieran las limitaciones al número de servicios propuestos por hoteles y restaurantes en Egipto y la derogación de la legislación que niega a los hoteles 5 estrellas el derecho de proponer una actividad de casino (juegos de azar). También pide que se anule en Jordania la obligación impuesta a los operadores turísticos y agencias de viajes extranjeras de organizar las visitas en el país por intermedio de proveedores locales.

Se corre el peligro de que, al igual que ciertas ONG, el AGCS (GATS) sea un instrumento en manos de compañías hoteleras y restaurantes transnacionales para lograr, por medio de sus gobiernos, la supresión de las restricciones existentes en ciertos países sobre las inversiones directas en el extranjero. En la medida en que las restricciones a la circulación de capitales y a la repatriación de las ganancias se levanten, el desarrollo de las transnacionales aumentará y pesará sobre los mecanismos de gestión de las pequeñas y medianas empresas, conspirará contra su supervivencia y, en consecuencia, contra el empleo de sus trabajadores/as. La desaparición del control de los cambios de monedas y de la circulación de capitales favorecerá el desarrollo de la criminalidad económica en el sector. Del mismo modo, la supresión total y sin condiciones de las restricciones en el movimiento de personas físicas llevará a los empresarios a emplear trabajadores/as inmigrantes en condiciones de trabajo y de salarios inferiores a las establecidas por las leyes y convenios colectivos.

Globalmente, la « liberalización » no regularizada debidamente del sector acelerará un movimiento de deterioro de las condiciones de trabajo y de vida en el sector del turismo.

El movimiento sindical exige que las reglas de la economía de los servicios sean - después del análisis de su impacto sobre las poblaciones - discutidas democráticamente, de manera transparente, con la participación del conjunto de las partes involucradas y, en particular, de las organizaciones sindicales. Las mismas deberían ser reconsideradas periódicamente y ser lo suficientemente flexibles como para no convertirse en obligaciones irreversibles para los gobiernos de los Estados miembros. Asimismo, deberían tener en cuenta la necesidad de favorecer el desarrollo de los países menos avanzados e incluir el concepto de desarrollo sostenible que implica la adopción de reglas relativas a la protección del medio ambiente natural y cultural, los derechos de la persona y la dimensión social, el impacto sobre las poblaciones y la cultura local.

Un documento de mayo del 2002 recuerda las reivindicaciones esenciales del grupo Global Unión (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres – CIOSL, Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE – CSC-OCDE, y federaciones sindicales internacionales), de la Confederación Mundial del Trabajo – CMT, y de la Confederación Europea de Sindicatos – CES. El mismo exige:

· La exclusión de los servicios públicos de las negociaciones del AGCS,

· La inclusión de una referencia a la prioridad de los temas sociales y ambientales con relación a los imperativos del libre intercambio,

· La no irreversibilidad de los compromisos de apertura de mercados de servicios, en particular, de servicios públicos.

· La aplicación del artículo XIX del AGCS (GATS) sobre « una evaluación del comercio de servicios de una manera global y sobre una base sectorial ». Las correspondientes agencias especializadas de las Naciones Unidas, entre las cuales la OIT, los sindicatos y otras organizaciones representativas deberían participar de este trabajo de evaluación.

· En cuanto a las disposiciones sobre la presencia comercial, los intereses de los países en desarrollo deberían ser tenidos en cuenta; el derecho de los inversores a cuestionar las medidas fiscales y reglamentarias debería ser suprimido y se deberían incluir referencias obligatorias a las disposiciones contenidas en la Declaración Tripartita de la OIT sobre Empresas Multinacionales y Política Social y en las directivas de la OCDE para las empresas multinacionales.

· En lo concerniente a la libertad de circulación de personas físicas, la declaración común sobre la necesidad de disposiciones sobre la protección de trabajadores/as emigrantes contra toda forma de discriminación, sobre el respeto de las normas laborales internacionales y del derecho del trabajo nacional, sobre el respeto de los convenios colectivos existentes relativos a los sectores involucrados y sobre la plena participación de la OIT.

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