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VIZCAYA | COMERCIO

La apertura de los comercios en festivos, por su cuenta y riesgo

18/01/2009 | elcorreodigital.com

Los principales agentes del sector, reunidos por EL CORREO, debaten sobre la conveniencia de trabajar los domingos y días de fiesta

Bilbao vive tiempos de cambio. Durante años se ha impuesto de forma natural la costumbre de no abrir los comercios de la villa en domingos y festivos. Poco importaba que en el resto de comunidades e incluso en otras ciudades vascas, como San Sebastián, esta tradición fuese mucho más relajada e incluso inexistente. Pero, en plena crisis, en la capital vizcaína se ha resquebrajado el consenso en torno a esta práctica después de que algunos empresarios pioneros haciendo valer su derecho, por ley, de abrir hasta ocho festivos al año
decidiesen trabajar el pasado 6 de diciembre, día de la Constitución. Ahora, ante lo que puede ser el final de una época, los puntales del sector han adoptado distintas posturas sobre la conveniencia de levantar las persianas de las tiendas, dejarlas cerradas o mantenerlas a medio camino.

¿Deben los comercios de Bilbao romper la tradición y empezar a abrir los festivos?

-Paula García (Secretaria general de comercio de UGT en Euskadi): Defendemos que no se abran ni los domingos ni los festivos, porque la actividad comercial ya cubre las necesidades del consumidor. Esto lo hemos discutido muchas veces con los defensores de la libertad de horarios. ¡Las tiendas abren 72 semanales! Y, hasta ahora, se ha respetado el acuerdo de trabajar de lunes a sábado. Además, históricamente, la demanda de abrir en festivos ha sido de las grandes superficies, que así quitarían más clientes al pequeño comercio.

-Koldo Nabaskues (Federación vasca de Consumidores): El 80% de los consumidores no creen que sea una necesidad. Siempre hemos estado bien abastecidos en Vizcaya, había un comercio excelente, por ejemplo en zonas como Barakaldo, pero a partir de los años 70 llegan las grandes cadenas y los hipermercados que para conquistar el mercado recurren a abrir muchas horas... así se asentaron los complejos comerciales, los nuevos templos económicos e inmobiliarios. Y ahí está el meollo de trabajar en festivos. Eso sí, esto es un ciclo y creo que estos macrocentros de la periferia tienen los días contados, porque implican la necesidad de desplazarse, que va contra la sostenibilidad. Al final, se volverá al comercio especializado, aunque quizá con otros horarios. Pero, de momento, creemos que 72 horas semanales para comprar son más que suficientes.

-Juantxu Gómez (Representante de LAB): Yo también creo que el modelo de los centros comerciales, que favorece a los constructores y destroza el paisaje, caerá en desuso, como de hecho ya ocurre en algunos países europeos. Pero la cuestión ahora mismo es que abrir en festivos causaría una enorme precariedad laboral. Cuando alguien defiende su libertad para comprar cuando quiera, que piense en las repercusiones que eso tiene en los trabajadores afectados, que ya meten bastantes horas de lunes a sábado. ¿Dónde queda su vida familiar? Además, ¿hay alguna diferencia de ventas entre el País Vasco, donde no se abren los domingos, y el Estado español, donde sí se trabaja? Pues no.

-Rodrigo García, viceconsejero de Comercio del Gobierno vasco: A ver, no se trata de si se debe abrir los domingos y festivos, sino de si se puede. Y sí, las superficies que superen los 150 metros cuadrados pueden trabajar hasta ocho de estos días al año y las que tienen menos, todos los que quieran. Esto ha sido recientemente refrendado por una ley, con una amplía mayoría. Esta normativa de horarios es, de hecho, la más restrictiva de todo el Estado. Y desde que se aprobó el decreto en 2005 ha quedado claro que no tenemos especial interés en que se abra más. No estamos hablando de trabajar indiscriminadamente, porque favorece a las grandes superficies. Ni apostamos por un modelo que dedique los días de ocio a las compras. Simplemente, buscamos un equilibrio dejando la puerta abierta a trabajar ocho de las 66 jornadas que hay al año entre domingos y festivos, es decir, un 10% de esos días.

-Zhong Jing Yang (Secretario de la Asociación de Chinos de Euskadi): Nosotros, dentro de las 72 horas que marca la ley, queremos ver qué momentos son mejores para trabajar. Y en festivos hay más trabajo...

-Rodrigo García: Apreciamos que hay cierta evolución en el sector y en la ciudadanía. Aunque, en general, no parece haber una demanda clara del sector por trabajar estos días. Pero tampoco podemos prohibirlo, porque, al fin y al cabo, estamos en la UE, que propicia el libre mercado, y tenemos que aceptar sus normas y apostar por los criterios que marcan sus directivas de servicios de mercado interior, que hablan de regulación proporcionada y no discriminatoria. Eso sí, entendemos que hay días eficientes -entornos de puentes y Semana Santa, por ejemplo- y cada comerciante fijará en su marco de libertad cuáles le conviene abrir su negocio. Y es responsabilidad de la Administración garantizar ese derecho, como en alguna ocasión ya ha dicho el Ayuntamiento de Bilbao.

¿Tiene sentido una ley que permite abrir hasta 8 domingos y festivos al año, pero que no se puede ejercer por la presión sindical?

-Rodrigo García: ¡Por supuesto que sí! Como regulador, no podemos prohibir la apertura de quien lo desee, como plantean los sindicatos, ni fijar otros límites porque entronca con normas básicas del Estado. Hemos hecho una biribilketa (pirueta) jurídica y hemos convertido ese mínimo en un máximo de ocho días, que no son obligatorios. La situación está perfectamente regulada. Mientras no agotemos esas fechas y la normativa lleva aprobada ya desde hace cuatro años... Entre 0 y 8 días, hay un abanico... Si se empieza a abrir, pues ya se verá. Una apertura indiscriminada trastocaría el equilibrio en el sector de la distribución en beneficio de las grandes superficies, sobre todo de la periferia. El comercio es una actividad económica importante. Supone el 11% del PIB y el 12% de empleo del país. Además, estructura la actividad social y urbana de las ciudades, por eso debe ser objeto de una especial regulación, más el comercio que en la industria. No ponemos límites, por ejemplo, a la apertura de fábricas de ladrillos. De ahí que limitemos las aperturas en domingos y festivos para que no se perjudique a ese comercio de proximidad y urbano. Además, tampoco hay una demanda clara por parte de los consumidores, aunque es evidente que si un comercio está abierto en domingo todos sabemos que siempre hay alguno que va a 'picar'. En el comercio urbano deben caber los grandes junto a los pequeños. Apostamos por un modelo de ciudad que crezca de forma compacta y cohesionada.

-Julián Ruiz (Secretario general de Cecobi): La normativa no obliga a nada, pero hay que distinguir el ámbito laboral del empresarial. Y la decisión de abrir o no en días festivos o cualquier horario corresponde al ámbito empresarial. La ley establece la libertad de decisión de los empresarios para disponer de un límite de ocho días. Ahora bien, ¿esta normativa es suficiente o habría que ampliarla? Las encuestas hechas a consumidores demuestran que no es necesario. Entendemos que la oferta actual de horarios comerciales es suficiente. Aunque también entendemos que hay algunos festivos especialmente atractivos y la ley permite abrir hasta ocho. Desde luego, desde Cecobi lo que rechazamos absolutamente es cualquier medida de presión que coarte la libertad de decisión de los empresarios. También es cierto que las ventas en comunidades con apertura de festivos no son mayores que las nuestras. Por tanto, no sería necesaria la apertura en festivos.

-Paula García: No porque abramos más horas vamos a vender más. No va a haber más consumo por ello. Si abriera un solo comerciante, sí vendería más, pero sólo porque funcionaría un único negocio. Pero ¿qué pasa si abrimos todos? Para empezar, a los empresarios les crecen los costes salariales, las facturas de la electricidad... ¡y eso lo vamos a pagar los consumidores! No la empresa. A partir de ahí, se desencadenaría otro hecho significativo: muchos comerciantes se verían 'obligados' a abrir sólo porque en su entorno lo hacen los demás, para que no se lleven su parte de mercado. Sólo se vende más si el otro cierra.

-Rodrigo García: Si no os ponéis de acuerdo los comerciantes... ¡Os regulamos! Estoy de acuerdo en que si se abrieran los 66 festivos repercutiría incluso en un aumento de los costes, pero con el límite de ocho... ¡pues no! Hay que buscar un equilibrio, ni un extremo ni otro. Los guisos hay que sazonarlos en su punto de sal.

-Julián Ruiz: La decisión de apertura afecta únicamente al ámbito empresarial.
-Juantxu Gómez: Mira, llevamos quince años con este debate... No existe ninguna razón objetiva para abrir en festivos, porque socialmente se considera innecesario.

-Julián Ruiz: No podéis coartar al empresario la decisión de abrir si quiere. ¡Nunca!

-Paula García: Yo no les coacciono, yo protesto.

-Julián Ruiz: No respetáis la norma.

-Paula García: Que sí.

-Rodrigo García: Se os ha ido un poco el punto de sal.

-Juan Carlos Garaizabal (autónomo, propietario de una camisería): A mí también me gustaría abrir cuando quisiera.

-Paula García: Un comerciante vende más si los demás se mantienen cerrados, que es lo que se pretendía hacer en Bilbao, cuando empezó a moverse el modelo de liberalismo puro.

-Koldo Nabaskues: Nosotros no queremos entrar en defensa de los empresarios ni de la lucha obrera, bastante tenemos con la crisis que afecta al consumidor. Sólo queremos decir que no es una necesidad social abrir en festivos. Ni siquiera los chinos, que no ofrecen ningún artículo de primera necesidad. Son productos prescindibles en muchos casos.

-Zhong Jing Yang: El modelo de hoy en día no es el de hace 30 años. La calle no funciona como antes. Está claro que la gente hace una compra grande a la semana, pero siempre hacen falta cosas. No son productos necesarios, pero sí complementos. Llega el domingo, el abuelo saca la tarta de cumpleaños de su nieto, va a abrir el cajón... ¡Y ve que no hay vela para que su nieto sople! Es un detalle. ¿Dónde va a ir a comprar esa vela? Nosotros la tenemos. Cubrimos esa necesidad. ¿Por qué no se puede dejar que algunos abran? Tampoco superamos las 72 horas semanales. Aprovechamos domingos y festivos, lo que permite la ley.

-Koldo Nabaskues: Ya, cada uno tiene que defender lo suyo, pero tenéis que entender que donde os instaláis hay unos usos y unas costumbres. Y es deseable que se respeten. Tenéis que entender que hay que respetar las costumbres del lugar donde estáis, porque es un signo de integración. Evidentemente, la ley te protege y sé que habéis dividido las lonjas de 400 metros en dos de 150 para poder abrir. Alguien se está saltando un poquito esa norma no escrita.

-Rodrigo García: No seas injusto. A ver, yo rompo una lanza a favor de los comerciantes chinos y de su buena disposición. Estoy seguro que van a respetar la ley. Saben adaptarse a las costumbres.

-Zhong Jing Yang: Como vivimos en este país, debemos respetar la ley, y lo hacemos. Es lógico. Pero queremos repartir las 72 horas semanales como más nos conviene.
Esta polémica ha surgido en plena crisis. ¿Ayudaría al sector trabajar los festivos?

-Juantxu Gómez: ¿Pero alguien se cree que abriendo ocho festivos puede salir de la crisis?

-Paula García: Con crisis o sin ella, trabajar más de 72 horas a la semana es una esclavitud, no puede ser. A no ser que queramos ser un país tercermundista.

-Juan Carlos Garaizabal: Como autónomo, si trabajo un día festivo, quizá la gente que va a tomar potes por el Casco Viejo me deje alguna venta. Por lo menos, para pagar alguna factura, como el teléfono. Es mi crisis. Para capear mis cuentas tengo derecho a usar ese recurso. ¿Sabéis cuánta gente compra por impulso?

-Juantxu Gómez: Sí, mucha, pero eso es una enfermedad.

-Juan Carlos Garaizabal: El inmovilismo también es una enfermedad.

-Rodrigo García: Lo que está claro es que con la crisis compiten entornos, por ejemplo, las cabeceras comarcales entre sí, con iniciativas como mercados medievales, cine para niños... todo con tal de evitar la fuga de clientes. Son estrategias, y están bien. En lugar de mirar de reojo estas ideas, hay que pensar qué hacer para sobrellevar la crisis.

-Koldo Nabaskues: La crisis, la crisis... Casi la mitad de la población no paga un crédito, así que a no ser que se esté en una situación de desempleo o enfermedad, está claro que mucha gente sólo conoce la crisis de oídas.

-Julián Ruiz: No hay duda de que la crisis provoca un claro deterioro del consumo, que es de lo que vive la actividad comercial. En Vizcaya ha habido un 0,7% de retroceso en este sentido, pero en los minoristas este porcentaje es mayor, del 1,7%.

-Rodrigo García: Está claro que unos la acusan más que otros. Pero también es cierto que en los últimos años ha habido cierta borrachera: se ha pasado de 90.000 empleados en el comercio vasco a 120.000, han aumentado los establecimientos... y los que son muy pequeños no resultan muy competitivos. Y hay que tener en cuanta que en la CAV, el 90 % del sector son pymes y el 70% negocios de autónomos unipersonales... ¡que son mayores de edad para hacer lo que les convenga! Hay mucho paternalismo con este tema: se dice que al pequeño comerciante no le compensa abrir en festivos. Bueno, vamos a ver, él asume su riesgo, máxime en una situación económica como la actual.

-Koldo Nabaskues: Quizá el problema de fondo es que el comercio en Bilbao, que siempre ha sido próspero, no ha sabido innovar. Y ahora vienen las ayudas del Ayuntamiento para la crisis y las lamentaciones.

-Marcos Muro (director general de Promobisa y Bilbao Turismo del Ayuntamiento): ¡El comercio sí ha innovado y está muy activo, con ilusión por mejorar! Una de cada tres actividades empresariales en Bilbao son comerciales. Bilbao siempre ha sido una ciudad de comerciantes o de tenderos, como a ellos les gusta llamarse.

-Rodrigo García, viceconsejero de Comercio del Gobierno vasco: ¡Claro que ha evolucionado! Los profesionales de la villa han superado pestes, incendios de la ciudad, las inundaciones del 83... se han adaptado. La ciudad siempre ha sabido rehacerse. Por ejemplo, la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo se creó hace ahora 40 años, los mismos que cumple El Corte Inglés, y nació como reto a El Corte Inglés. Y hoy en día trabajan codo con codo, en las mismas asociaciones. Son un claro ejemplo de flexibilidad y vemos con muy buenos ojos ese dinamismo, el alinear las estrategias empresariales con el desarrollo de la ciudad. Ningún comerciante es un dinosaurio, el darwinismo se ha impuesto en el sector, sólo sobreviven los que se adaptan.

-Juantxu Gómez: Sí, ya. ¿Cuánto comercio tradicional queda, por ejemplo, en la calle Correo del Casco Viejo: dos, tres...? No ha subsistido.

-Juan Carlos Garaizabal: Está claro que los modelos que servían hace unos años no valen para el presente. Hace dos décadas, algunos ponían el grito en el cielo porque los comercios abriesen el sábado por la mañana. Recuerdo a una chica que irrumpió en un ambulatorio con una pegatina contra la apertura en sábado. Al final, se hizo y no ocurrió ningún desastre social. Quiero decir que hay que amoldarse a los tiempos. Yo soy un comerciante autónomo y quiero elegir mi forma de vida: no digo abrir todos los sábados, pero sí los interesantes. Hay ocho festivos y los sindicatos tendréis que hablar con los autónomos aunque no os guste.

-Zhong Jing Yang: Es verdad. Las cosas no funcionan igual que hace 30 años, cuando había pocos comercios grandes.

-Juan Carlos Garaizabal: ¡Claro! Antes las panaderías no abrían los domingos y eso cambió.

-Rodrigo García: ¡Es verdad, antes se comía pan duro todos los domingos!

-Juan Carlos Garaizabal: Hay que regular, sí, pero atender a las demandas sociales. Dejar que las cosas anden. He oído a muchos turistas quejarse, decir eso de «¡qué coñazo, todo cerrado!». No es que nos tengamos que convertir en Madrid en un solo día, pero sí cambiar de mentalidad. Ya sé que decís que un 80 o 85% de la población no considera necesario que abran tiendas los festivos... ¡Pues yo me debo de topar siempre con ese 15 o 20% que quiere comprar!

-Rodrigo García: Bueno, un 15% o más es un buen nicho de mercado.
¿No es una contradicción que una ciudad de servicios y abierta al turismo cierre sus comercios?

-Marcos Muro: El Ayuntamiento no regula los horarios ni la actividad laboral, pero sí es su responsabilidad dinamizar la ciudad y vender la villa a los visitantes, que cada vez son más. Queremos promocionar la marca Bilbao en el mundo, porque así nos lo pide la sociedad. En 1994 llegaron a la ciudad 24.000 visitantes anuales y ahora 1,5 millones, entre excursionistas y pernoctaciones en hoteles y casas. Por tanto, hay una creciente demanda de servicios, no sólo de comercio, sino también de actividades de ocio, restauración... Tenemos más metros de superficie comercial que los que teníamos hace diez años. No sólo como dice el eslogan 'donde hay comercio hay vida'; no, más bien donde hay actividad hay vida.
-Juantxu Gómez: Bilbao no es una ciudad turística, así que los comercios se nutren de lo que gastamos los bilbainitos.

-Marcos Muro: Dices que no somos una ciudad turística. Pues bien, hemos crecido en empleo, en superficie comercial, en ventas y, sin embargo, no hemos aumentado en población. Está claro que algo habrá influido el turismo en la marcha de los comerciantes.

-Juantxu Gómez: El turismo significa muy poco.

-Juan Carlos Garaizabal: Está claro que el miedo funciona para que muchos no abran.

-Juantxu Gómez: La bonanza ha sido generalizada.

-Marcos Muro: Que todos los parámetros hayan crecido menos el poblacional, unido a la transformación de la ciudad, es lo que explica el empuje.

-Rodrigo García: En Bilbao, hay mucho excursionista que no pernocta y hay que aprovechar ese tirón de certámenes comerciales, feriales... Es una estrategia de ciudad, y las cabeceras comarcales deben buscar la suya. Yo, a veces estoy en San Sebastián, sobre todo en verano, y allí hay mucho comercio pequeño de la parte vieja que abre los sábados por la tarde y todos los festivos. Y no se suscita este guirigay. No entiendo la obsesión que hay en esta comunidad autónoma. En otras comunidades limítrofes, Navarra, Cantabria, no pasa nada y qué, ¿allí no hay sindicatos?

-Juantxu Gómez: Tampoco es lo mismo Bilbao que Donostia en verano. En Bilbao los comercios cierran los sábados a la tarde al no haber demanda y en Donostia podrían estar perfectamente abiertos los sábados y hasta si me apuras el domingo porque es un modelo de ciudad diferente.

-Zhong Jing Yang: En mi país, se trabajan los siete días de la semana y hasta los bancos abren el domingo. Como vivimos aquí, respetamos lo de aquí. Pero todo cambiará en 20 años.

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