Hacia un nuevo modelo económico y social en España
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Domingo, 21/10/2018
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El incremento del IPC refleja la dependencia energética de nuestro país y el aumento de los márgenes empresariales de algunos sectores

La devaluación salarial, propuesta por "El Pacto de Competitividad", provocaría un retroceso social inadmisible

11/03/2011 | UGT

El IPC de febrero vuelve a demostrar la fuerte correlación que existe, en España, entre el nivel general de precios y la evolución de los precios de los productos energéticos pero, también, se observa que se está produciendo un aumento de los márgenes empresariales en algunos sectores estratégicos (lo que ha provocado un aumento de los precios de los alimentos). UGT demanda que se abra, sin más demoras, la negociación de una política energética que permita un desarrollo económico sostenible y en el que se defina el mix-energético que necesita nuestro país (tal y como se recoge en el Acuerdo Social y Económico); y reitera la necesidad de un cambio de modelo productivo, lo que exige una transformación profunda de nuestro tejido industrial y la mejora de la innovación, entre otras cosas. El sindicato advierte del peligro que supondría, para la actividad y el empleo, una subida de los tipos de interés por parte del BCE y defiende una política salarial que garantice y mejore el poder adquisitivo de los salarios. Para ello es necesario validar el modelo de determinación salarial fijado, por los interlocutores sociales, en los Acuerdos Interconfederales de Negociación Colectiva (que contempla la inflación, la productividad y la inclusión de cláusulas de revisión). UGT considera que los que pretenden una devaluación salarial camuflada en el llamado “Pacto de Competitividad”, lo que quieren es debilitar la posición de los trabajadores, lo que provocaría un retroceso en la calidad de vida, más desigualdad social y precariedad laboral.

Según los últimos datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios al Consumo (IPC) sitúa su tasa de variación interanual en el 3,6%, tres décimas por encima de la registrada en el mes de enero. Por su parte, la variación mensual de los precios se sitúa en el 0,1%, incrementándose ocho décimas con respecto al mes anterior.

Entre los grupos que han tenido una mayor influencia en el incremento de la tasa interanual cabe destacar: el Transporte, cuya variación aumenta un punto y se sitúa en el 10,0 %, la más alta desde el mes de julio de 2008, influida por el incremento del precio de carburantes y lubricantes; Alimentación y bebidas no alcohólicas, cuya tasa anual se sitúa en el 1,5%, seis décimas por encima a la del mes de enero, debido a la subida de precios de los aceites, otros productos lácteos y la carne de ovino; y el Ocio y cultura que aumenta ocho décimas y alcanza el -0,2%, influido por el incremento de los precios del viaje organizado. Entre los grupos que más repercusión negativa han tenido se encuentra el de Bebidas alcohólicas y tabaco, que pese a situarse en el 14,5%, disminuye más de un punto y medio con respecto al mes anterior debido a que en 2010 los precios del tabaco aumentaron en mayor medida que este año.

En lo que respecta a la inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, aumenta dos décimas y se sitúa en el 1,8%. De este modo, la variación del IPC general es el doble que la que registra la subyacente.

Eurostat ha modificado el tratamiento metodológico para calcular los índices armonizados de precios de consumo. Hasta ahora, el tratamiento que se daba a los productos de temporada (sobre todo frutas frescas, legumbres, hortalizas…) difería según los países, de manera que podía dar lugar a divergencias metodológicas. Para mejorar la comparabilidad se han introducido estas modificaciones que afectan a las series anteriores, que se han revisado bajo esta nueva metodología.

Teniendo esto en cuenta, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) aumenta cuatro décimas con respecto al mes anterior, situándose en el 3,4%. Para el conjunto de la Zona Euro, la variación interanual del IPCA también aumenta, aunque en mucho menor medida, situándose en el 2,4%. El diferencial español con respecto a la Zona Euro vuelve a incrementarse, alcanzando el punto porcentual, lo que supone un continuo deterioro de nuestra competitividad con respecto a los países con los que compartimos moneda.

CONCLUSIONES

Los datos publicados hoy por el INE, correspondientes al IPC de febrero de 2011, dan una nueva muestra de la fuerte correlación que existe en nuestro país entre el nivel general de precios y la evolución que siguen los precios de los productos energéticos. Como veníamos advirtiendo desde hace tiempo, el aumento de los precios de los productos energéticos ha tenido como efecto inmediato el fuerte incremento en el nivel general de nuestros precios, con las consecuencias negativas que de ello se derivan para nuestra economía, que ya cuenta con dos elementos extremadamente peligrosos como son el del estancamiento de la actividad económica (tal y como revelan los últimos datos publicados de Contabilidad Nacional) y los elevados niveles de desempleo (recogidos en la Encuesta de Población Activa).

Cabe advertir, no obstante, que el incremento de los precios podrían no venir derivados exclusivamente de la evolución de los precios energéticos, sino que también se está produciendo un aumento de los márgenes empresariales en algunos sectores estratégicos de nuestra economía y que provocan un aumento de los precios de los alimentos y, en consecuencia, del nivel general de precios de nuestra economía.

Queda patente, pues, que el sistema de abastecimiento energético se constituye como uno de los ejes principales de la actividad económica y, como tal, un motor esencial para el desarrollo y progreso de nuestro país. Desde UGT estamos convencidos de que la política energética es un factor clave para impulsar un desarrollo económico compatible con la protección del medio ambiente, que ayude a la consolidación de un modelo energético sostenible, estable y eficiente, de modo que refuerce la confianza de empresas y consumidores. Consideramos, asimismo, que cualquier medida que tienda a reducir el consumo de combustibles fósiles puede ir en la buena dirección siempre que forme parte de una estrategia global y no sean medidas aisladas de carácter discrecional. Por ello, demandamos que se abra de una vez la negociación de una política energética a corto y medio plazo, tal y como se recogía en el Acuerdo Social y Económico, y que gracias a la participación de los interlocutores sociales podamos definir el mix-energético que necesita nuestro país, cumpliendo con los objetivos marcados en el acuerdo, definidos en garantizar el suministro energético, la sostenibilidad desde el punto de vista ambiental y medioambiental y la mejora de productividad de las empresas.

En línea con este punto, hay que recordar que desde UGT venimos defendiendo desde hace tiempo la necesidad de un cambio de modelo productivo que incluiría, entre otras muchas cosas, una transformación de nuestro tejido industrial, la mejora de la innovación y la consolidación del modelo energético sostenible en los parámetros apuntados anteriormente.

Como advertencia, desde UGT nos gustaría destacar también el peligro que supondría para nuestra economía un aumento de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, tanto en términos de actividad económica (caerían significativamente la inversión y el consumo) como en términos de empleo (aumentando los ya de por sí elevadísimos niveles de desempleo que soportamos).

Por otro lado, del continuo incremento de los precios se deriva también el que se registren caídas en los niveles de consumo e inversión, lo que provoca la consiguiente caída de la demanda interna. Debido a la gran dependencia que tiene nuestra economía de esta última, es fundamental que se lleve a cabo una política salarial, que consiga, no sólo el mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios, sino una mejora de los mismos. Sin este primer paso, esencial para la reactivación del consumo e inversión y por tanto de la demanda interna, la actividad económica continuará estancada, lo que supone un obstáculo infranqueable para la recuperación del empleo. Por este motivo, desde UGT consideramos que es extremadamente urgente el desbloqueo efectivo de la Negociación Colectiva y el cumplimiento de los compromisos alcanzados por los interlocutores sociales en materia salarial, prestando especial atención a las cláusulas de revisión salarial. Resulta prioritario, por tanto, que se cumplan los compromisos alcanzados en febrero de 2010 por los interlocutores sociales en materia salarial, plasmados en el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva 2010-2012.

En este sentido, conviene recordar, de cara a los que pretenden una devaluación salarial camuflada en el llamado “Pacto de Competitividad”, que en el modelo de determinación salarial de nuestro país, desde hace treinta años, se vienen incorporando tres elementos inseparables: productividad, previsión de inflación y clausula de revisión salarial, y que ha demostrado a lo largo de los distintos ciclos sus efectos antiinflacionistas. Tal y como ha advertido la Confederación Europea de Sindicatos, la pretensión de suprimir la referencia de los precios en la fijación de los salarios, supondría un rebaja en los salarios nominales, lo que se traduce en un recorte salarial; y además sería el comienzo de un proceso de debilitación de los sistemas salariales y de la posición negociadora de los trabajadores en toda Europa. El efecto inmediato será el retroceso en la calidad de vida, más desigualdad social y más precariedad laboral. Obviamente, para UGT esta pretensión resulta inadmisible.

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