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Lunes, 24/09/2018
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El esfuerzo de los trabajadores no está siendo correspondido por el esfuerzo por parte de las empresas

Los salarios deben ganar moderadamente poder de compra para reactivar el consumo

13/01/2012 | UGT

UGT denuncia que el aumento de los precios de consumo en nuestro país sigue siendo elevado para una economía estancada, como la nuestra, que apunta a una nueva contracción, y en la que el desempleo alcanza cotas insostenibles. Los asalariados están siendo los grandes perjudicados por la inflación, a pesar de que, paradójicamente, son ellos quienes están contribuyendo a controlarla gracias a la moderación de sus salarios. El sindicato considera que no saldremos de la crisis si las familias no reactivan su consumo, para lo que es imprescindible que los salarios ganen moderadamente poder de compra, y critica las medidas adoptadas por el Gobierno pues son injustas y contraproducentes para salir de la crisis (medidas como la congelación del SMI y el sueldo de los empleados públicos, el tajo a las nóminas que supondrá el aumento del IRPF, o la subida del impuesto sobre bienes inmuebles, entre otras). UGT reclama que los esfuerzos se repartan con justicia y exige unas políticas públicas más responsables en la fijación de precios y más beligerantes contra los que reclaman moderación de rentas para los demás, mientras aprovechan la situación para aumentar sus beneficios.

Según ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística, en el mes de diciembre el Índice de Precios de Consumo (IPC) aumentó una décima respecto al mes anterior. Con ello, el aumento del Índice en los últimos doce meses ha sido del 2,4%, cinco décimas menos que la tasa registrada en noviembre. Es la tasa más baja del año, que llegó a alcanzar en el mes de abril el 3,8%, y que ha mantenido una senda descendente desde entonces.

Por eso el aumento medio en el conjunto del año, el relevante para conocer la incidencia del aumento de los precios sobre la capacidad de compra de las rentas en todo 2011, se ha situado en el 3,2%, la tasa más elevada desde 2008.

En el último año, entre los grupos que han registrado un mayor aumento han sido la Vivienda, que creció el 5,8%, sobre todo por la subida de los precios del gasóleo para calefacción; el Transporte, que creció un 4,9%, debido al incremento de los precios de los carburantes y los lubricantes y de las tarifas del transporte público; y Bebidas alcohólicas y tabaco, que ha crecido un 4,2%.

La inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, se ha reducido dos décimas, situándose en el 1,5%.

Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) se ha reducido cinco décimas respecto al mes anterior, situándose en el 2,4%, igual que el IPC nacional, y cuatro décimas por debajo de la media de la Zona Euro. Es el segundo mes en el que el diferencial de inflación es favorable a nuestro país. Pero hay que tener en cuenta que el crecimiento económico de España está un punto por debajo del que registra la eurozona.

CONCLUSIONES

El aumento de los precios de consumo en nuestro país sigue siendo elevado para una economía estancada, que apunta a una nueva contracción, y en la que el desempleo alcanza cotas insostenibles. Mientras la demanda de bienes y servicios cae, los precios aumentan.

Es cierto que buena parte del aumento del IPC general en 2011 se ha debido al impacto del aumento de los precios de los carburantes y combustibles, que ha sido del 10,6%. Por eso, eliminando los productos derivados de la energía, la inflación en diciembre ha sido del 1,4%.

Pero aún así, se siguen reflejando aumentos de precios en algunos mercados injustificables en un país en el que las familias tienen paralizado su consumo. Y ello refleja que sus sistemas de formación de precios no funcionan correctamente. Los costes laborales se ajustan constantemente, pero las empresas de estos mercados siguen empeñadas en mantener o elevar sus márgenes sin invertir en mejoras de sus productos y de sus procesos productivos.

Los datos de la Contabilidad Nacional ilustran bien lo que está pasando. Los costes laborales unitarios, aquellos que influyen sobre los precios de los productos, están cayendo a un ritmo del -2,1% anual. Mientras, los excedentes de las empresas y las rentas mixtas (las rentas de los empresarios unipersonales y los autónomos) crecen a un ritmo del 5,6%. Esto supone que toda la inflación se debe al aumento de los márgenes empresariales, mientras que los costes laborales están restando inflación (es decir, son deflacionistas).

En cuanto a los salarios pactados en la negociación colectiva, en 2011 el aumento medio se sitúa hasta diciembre en el 2,5%, cuando aún faltan por registrar las condiciones de unos cuatro millones de trabajadores, previsiblemente aquellos con subidas más reducidas. Esto supone a priori (a falta de conocer el impacto de las cláusulas de revisión pactadas) una pérdida de poder de compra para estos trabajadores de 0,7 puntos porcentuales, puesto que la inflación media del año ha sido del 3,2%. Para el más de un millón de trabajadores con convenios nuevos la pérdida es de 1,6 puntos, puesto que su subida media es tan sólo del 1,6%.

En definitiva, los asalariados están siendo los grandes perjudicados por la inflación, a pesar de que, paradójicamente, son quienes están contribuyendo a controlarla gracias a la moderación de sus salarios. Un ejercicio de responsabilidad que ni se está ponderando adecuadamente ni se está viendo acompañado por un esfuerzo paralelo por parte de las empresas.

Pero no saldremos de la crisis si las familias no reactivan su consumo, y para ello es imprescindible que los salarios ganen moderadamente poder de compra. Por eso las medidas adoptadas por el nuevo Gobierno, lejos de impulsar la reactivación, nos arrastran a una mayor contracción.

La congelación del salario mínimo y del sueldo de los empleados públicos, el tajo a las nóminas que supondrá el aumento del IRPF, o la subida del impuesto sobre bienes inmuebles (por citar tres de las más notorias) suponen actuaciones profundamente injustas y absolutamente contraproducentes para salir de la crisis.

Desde la UGT queremos reivindicar la necesidad de que los esfuerzos que impone la crisis se repartan con justicia. Y ello requiere unas políticas públicas más responsables en la fijación de precios de los que son competentes, así como más comprometidas y beligerantes contra aquellos que, mientras reclaman moderación en las rentas de los demás, se están aprovechando de la situación para expandir sus márgenes.

Igualmente, queremos insistir en que, a pesar de las restricciones que impone la situación financiera internacional, otra política para salir de la crisis no solo es posible, sino imprescindible. Porque la del ajuste brusco e indiscriminado ha demostrado ya su ineficacia y sus graves efectos sobre aquellos que poseen menos ingresos y que se encuentran más desprotegidos.

Vídeo:  Valoración IPC diciembre 2011  Toni Ferrer, Secretario Confederal de Acción sindical de UGT

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