Hacia un nuevo modelo económico y social en España
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Sábado, 17/11/2018
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Dedicar una parte de los beneficios empresariales a la formación de los trabajadores debería ser una política de recursos humanos obligatoria

Erradicar la pobreza

Más formación, más calidad, más competitivos

Si queremos que el turismo siga siendo el motor de Catalunya y contribuya a la recuperación, hay que apostar por un modelo competitivo y sostenible basado en políticas que mejoren la calidad del servicio y que incremente la valoración social del sector y dignifique sus profesiones.

28/06/2011 | El Periódico

El turismo es la primera industria a nivel mundial, español y, por supuesto, catalán. Catalunya recibió en el 2010 más de 14 millones de turistas extranjeros, un 4,5% más que en el año anterior.

Por lo tanto, podemos afirmar que el sector turístico es en nuestro país una de las actividades más importantes, tanto por la riqueza social que genera con la creación de puestos de trabajo (400.000 en el 2007 y 290.000 en la actualidad) como por la riqueza económica por los ingresos que se obtienen (en el 2010 el gasto total de los turistas extranjeros en Catalunya fue de más de 10.500 millones de euros, un 9,8% más que en el año anterior). Esta importancia se refleja también en el PIB: el sector turístico representa el 11% del español, el 12% del catalán y el 22% del barcelonés, aunque no sea reconocido oficialmente, porque tendríamos que tener en cuenta actividades que no son propiamente turísticas, pero que indirectamente aportan ingresos a este sector, como determinados transportes y el comercio.

Según la Organización Mundial de Turismo (OMT), la llegada de turismo extranjero a España crecerá una media del 5% anual en los próximos 20 años, lo que hace prever que recibiremos 75 millones de turistas extranjeros en el 2020. En este sentido, Catalunya, como destino líder, tiene que afrontar retos para que este sector sea atractivo y competitivo en un futuro próximo. Tiene que ser capaz de globalizar su oferta, de diversificarla y de ampliar las alternativas de destinos dentro del país mediante la aplicación de las nuevas tecnologías para promocionar estos destinos y comercializarlos hacia segmentos de mercados que sean interesantes y beneficiosos, evitando la estacionalidad y consiguiendo hacer un turismo inclusivo. Asimismo es imprescindible que este sector se transforme en una actividad ambientalmente sostenible y que invierta en la renovación de sus infraestructuras, para mejorar tanto la calidad del servicio como las condiciones de trabajo.

Mucho se ha hablado de las transformaciones políticas y económicas que están provocando un cambio en el escenario mundial y evidentemente en la realidad turística, como es el caso de los conflictos en el Magreb y en Oriente Próximo, que supuestamente este año desviarán turistas hacia nuestro país. Pero también tenemos que tener en cuenta que, durante la crisis, el turismo es el único sector que no ha perdido clientes, sobre todo gracias a las clases medias de los países europeos más desarrollados, que no han recortado este gasto.

Por lo tanto, si queremos que el turismo continúe siendo el motor principal de la economía catalana y contribuya a la recuperación de nuestro país, tenemos que apostar por un modelo competitivo y sostenible basado en políticas que mejoren la calidad del servicio que se ofrece al cliente y que incremente la valoración social de este sector y dignifique sus profesiones.

Un elemento clave y estratégico es la formación de los trabajadores. En este contexto es imprescindible una formación actualizada y especializada para que los trabajadores obtengan las capacidades y competencias necesarias para llegar a ser verdaderos profesionales. La formación continuada les permitirá afrontar los retos relacionados con la diversificación de la oferta, las necesidades de la demanda, los cambios derivados de la introducción de las nuevas tecnologías en la empresa...

Es muy importante que las empresas conciban la formación de sus trabajadores como una inversión en términos de calidad que contribuye a mejorar la posición de la empresa en un entorno altamente competitivo. La empresa tiene que tener claro que la formación es parte de su patrimonio y que es una garantía de futuro. Dedicar una parte de los beneficios empresariales a la formación debería ser una política de recursos humanos obligatoria; es inasumible que una industria que obtiene más de 10.000 millones de euros de beneficios pague a sus trabajadores escasamente 1.000 euros y no se plantee ningún tipo de formación.

En este sentido, nuestro sindicato hizo una apuesta en el 2008 introduciendo dentro del convenio colectivo de hostelería de Catalunya un incremento salarial relacionado con la formación, involucrando tanto a la patronal como a la Generalitat en la consecución de este objetivo. Desgraciadamente, este mecanismo todavía no se ha podido poner en marcha a causa de la negativa de las empresas y la Administración a aportar recursos económicos con la excusa de la crisis.

Y tampoco conseguiremos un sector de calidad con unas condiciones laborales indignas. Uno de los elementos que contribuyen al empeoramiento de las condiciones de trabajo en el turismo es el abuso de la temporalidad y la elevada rotación de la contratación para cubrir puestos de trabajo. Las previsiones de creación de empleos temporales para este año son de 700.000 en temporada alta.

Esto pone de manifiesto que la apuesta por la estabilidad en el empleo es todavía una asignatura pendiente, a pesar de que en este momento el turismo debería ser el factor esencial de la creación de puestos de trabajo estables en nuestro país.

Por lo tanto, el turismo debería convertirse en una prioridad estratégica de Catalunya, aumentado la calidad del servicio e incrementando la diversidad de la oferta turística mediante la mejora continuada y la consolidación del tejido turístico orientado hacia el mercado, valorizando y promocionando nuestros elementos de identidad como atractivos diferenciadores y de valor añadido, bajo la perspectiva conjunta de lograr una sostenibilidad económica, social y cultural.

Óscar López, Secretario general de la Federación de Comercio, Hostelería y Turismo de UGT. Trabajador de El Corte Inglés. Fue miembro de la comisión paritaria del Forcem (actual Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo).

Óscar López, Secretario general de la Federación de Comercio, Hostelería y Turismo de UGT. Trabajador de El Corte Inglés. Fue miembro de la comisión paritaria del Forcem (actual Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo).

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