Hacia un nuevo modelo económico y social en España
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La EPA confirma que las políticas de ajuste agravan la situación económica y del empleo

Solo la recuperación de la actividad económica permitirá crear empleo

27/01/2012 | UGT

Los datos de la EPA publicados hoy por el INE muestran un aumento de casi 300.000 desempleados en el último trimestre del año, lo que sitúa la tasa de desempleo en el 22,8% y deja un total de 5.273.600 personas sin trabajo. Estos datos muestran cómo las políticas de ajuste impuestas desde Europa y asumidas por el Gobierno de nuestro país están llevando a una mayor destrucción del tejido productivo y del empleo. Para UGT, la solución al problema del desempleo no viene de mayores recortes ni de nuevas modificaciones de la legislación laboral, sino del impulso a la actividad económica, que permitirá crear empleo. Por ello, el esfuerzo realizado por los interlocutores sociales con la firma del II AENC el pasado 25 de enero, cuyo objetivo es dinamizar la economía y mejorar la competitividad y el empleo en un futuro cercano, no será suficiente si el Ejecutivo no actúa con políticas de reactivación de la economía.

Los datos de la EPA publicados hoy por el INE muestran un aumento de casi 300.000 desempleados en el último trimestre del año, lo que sitúa la tasa de desempleo en el 22,8% y deja un total de 5.273.600 personas sin trabajo. Estos datos muestran cómo las políticas de ajuste impuestas desde Europa y asumidas por el Gobierno de nuestro país están llevando a una mayor destrucción del tejido productivo y del empleo. Para UGT, la solución al problema del desempleo no viene de mayores recortes ni de nuevas modificaciones de la legislación laboral, sino del impulso a la actividad económica, que permitirá crear empleo. Por ello, el esfuerzo realizado por los interlocutores sociales con la firma del II AENC el pasado 25 de enero, cuyo objetivo es dinamizar la economía y mejorar la competitividad y el empleo en un futuro cercano, no será suficiente si el Ejecutivo no actúa con políticas de reactivación de la economía.

Los datos de la Encuesta de Población Activa referentes al cuarto trimestre del año 2011, hechos públicos oficialmente hoy por el INE, recogen un aumento de casi 300.000 desempleados (un 5,9%) en el último trimestre del año. Esto, unido al descenso de la población activa, sitúa la tasa de paro en el 22,8%, 1,3 puntos más respecto al tercer trimestre de 2011, y 2,5 puntos por encima de la recogida hace un año. Además, la población ocupada cae en 348.800 personas, lo que supone un descenso del 1,9% respecto al trimestre anterior.

Por su parte, la población activa desciende en 53.400 personas, aunque al distinguir por sexos, se produce una caída en la masculina (del 0,5%), pues la población femenina sigue manteniéndose, con un ligero incremento del 0,1% en términos trimestrales. Pero según señala el propio INE, en términos interanuales, la variación de la actividad es débil, ya que sólo se contabiliza una disminución de 23.600 activos.

El número de ocupados cae en un 1,9% respecto al tercer trimestre de 2011, ahondándose la caída anual hasta un 3,3%, confirmando de nuevo los nefastos efectos que sobre el empleo tienen las políticas de recorte de gastos y reducción del déficit público. En este cuarto trimestre de 2011 desciende tanto el número de asalariados indefinidos (en un 0,9%), como, en mayor medida, el de temporales (en un 6,2%), lo que sitúa la tasa de temporalidad en un 25%, un punto por debajo de la recogida en el trimestre anterior. En términos interanuales, cae el número de asalariados indefinidos hombres (un 3,9%) y, en menor medida, las mujeres (un 2,7%). En el caso de los temporales, cae el número de hombres en un 2,9% respecto al año anterior, y el de mujeres en un 2,2%.

Frente al trimestre anterior, desciende el número de ocupados a tiempo completo, en 408.700 personas, pero se incrementa ligeramente el empleo a tiempo parcial en 60.000 ocupados. El aumento de los ocupados a tiempo completo se produce tanto entre hombre como entre mujeres, aunque es mayor en este último caso (un incremento del 2,7%).

Por sectores, la mayor destrucción de empleo, en términos relativos, se concentra una vez más en la construcción, con una disminución de los ocupados del 6,8% si comparamos con los datos del tercer trimestre del año. La reducción en términos interanuales alcanza el 18,8%. También se reducen los ocupados en el sector servicios en un 2,3% respecto al trimestre anterior y un 1,6% frente al cuarto trimestre de 2010. El sector industrial pierde un 1,9% de ocupados en términos trimestrales y un 3,7% en la comparación interanual.

Con todos estos datos, el número de desempleados aumenta en 295.300 personas, lo que unido a la nueva contención de la población activa sitúa la tasa de desempleo en el 22,8%. En este trimestre la tasa de paro aumenta en todos los grupos de edad (2,7 puntos entre los jóvenes y 1,3 puntos entre los mayores de 55 años) y ambos sexos (1,4 puntos y 1,2 puntos, respectivamente hombres y mujeres), así como para nacionales (en 1,2 puntos) y extranjeros (en 2,1 puntos).

El incremento del número de desempleados es mayor entre los hombres (166.100 desempleados más, frente al aumento de 129.200 mujeres desempleadas). Y únicamente desciende el número de desempleados jóvenes (menores de 25 años), en un 3,7% respecto al trimestre anterior, aunque el aumento interanual es del 5,2%.

El dilatado tiempo que los parados llevan buscando un empleo eleva la tasa de paro de larga duración hasta el 11,4% de la población activa, es decir, la mitad de los desempleados lleva más de un año en esa situación.

El número de hogares en los que todos sus miembros en activo se encuentran en desempleo, aumenta en 149.800, y se instala en 1.575.000 hogares en esta situación, un 10,5% más que en el trimestre anterior, y un 18,6% más que hace un año.

Conclusiones

La publicación de los datos oficiales de la Encuesta de Población Activa refleja la devastación económica que sufre nuestro país: la caída del número de ocupados en todos los sectores económicos (salvo en la agricultura, donde se recoge el mayor efecto estacional de este sector) muestra la destrucción del tejido productivo que asola nuestra economía. El cuarto trimestre de 2011 marca un nuevo punto de inflexión.

Así, estas dificultades que atraviesa la economía productiva se reflejan en el mercado laboral. Con la ralentización económica que han provocado las políticas de ajuste presupuestario, vía recorte de gasto, en el ámbito europeo, agudizadas en España con las reducciones salariales de los empleados públicos, el número de ocupados vuelve a resentirse.

Se ha producido no sólo un incremento del número de desempleados vía despido o finalización de contratos temporales, sino una reducción drástica del número de nuevos contratados. Todo ello, unido a la negativa evolución de la población activa ha provocado que las tasas de paro se sitúen en un elevado 22,8%. Sin embargo, el incremento no ha sido mayor debido precisamente a la evolución de la población activa, a lo que hay que añadir el efecto estacional entre los jóvenes (por el inicio del curso académico incluido en este trimestre, en buena medida).

Ante los datos publicados hoy, que reflejan una realidad laboral que ya no admite calificativos, la necesidad de actuación política se hace imprescindible. La solución al problema del desempleo no proviene de mayores recortes, sino del impulso a la actividad económica. Sólo una recuperación de la actividad económica, vía aumento de las exportaciones o mejora de la demanda interna (lo cual resulta harto difícil ante la disminución de renta disponible que supone el recorte salarial de los empleados públicos añadido al incremento del IRPF), permitirá que las empresas necesiten contratar trabajadores.

Modificaciones de la legislación laboral, recortes de los costes de despido o disminuciones de la cuantía de las prestaciones por desempleo abaratarán, en todo caso, y facilitarán un mayor número de despidos. Pero no favorecerán la necesidad de contratar trabajadores.

Ningún empresario contratará a un nuevo trabajador (por muy barato que sea) si no logra sacar adelante la producción de su empresa. Luego el objetivo fundamental ha de ser ese: recuperar la demanda agregada (ya sea vía sector exterior o, sobre todo, la demanda nacional, que es la que mayor peso tiene en nuestra economía).

El nuevo gobierno ha promulgado que el objetivo de su política económica es atajar el creciente déficit presupuestario y la escalada de la deuda pública española. Con este objetivo, señala, pretende recuperar la confianza y así generar empleo. Pero es que la confianza no genera empleo directamente, sino la actividad económica. Y ésta no se recuperará si las medidas implementadas van en su contra.

Las previsiones del Fondo Monetario Internacional auguran una nueva recesión en los próximos años (2012 y 2013), no sólo para nuestro país, sino también para el conjunto de la zona del euro (en 2012). Luego parece quedar claro que la política económica que se ha llevado hasta la fecha en Europa no es la que permite salir de la crisis.

Y sin embargo, nuestro gobierno pretende ahondar más en este tipo de medidas.

En este contexto, los interlocutores sociales hemos sido capaces de pactar un II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, para dinamizar la economía española y mejorar la competitividad y el empleo en el futuro cercano. Es este ámbito, el del diálogo social, el más apropiado para garantizar el buen funcionamiento de las relaciones laborales y abordar los cambios y adaptaciones necesarios en los sectores productivos y en las empresas.

Sin embargo, este esfuerzo que los interlocutores sociales hemos realizado, no será suficiente si el gobierno no actúa con políticas económicas de reactivación. Este acuerdo actúa en el presente inmediato: la moderación salarial que propone se verá reflejada en los próximos meses, a medida que se vayan sucediendo las negociaciones colectivas. Así como las adaptaciones necesarias, en el ámbito de las relaciones laborales, pues provienen del diálogo social y del acuerdo de las partes.

Porque las reformas laborales no consensuadas (y en el último año y medio se han producido tres) no sólo no crean empleo, sino que lo destruyen, teniendo efectos además en el largo plazo. Ninguna de las reformas ha logrado los objetivos que se proponían. En todo caso, han logrado una mayor precarización del trabajo, pues el único empleo que ha aumentado en términos anuales es el de los hombres a tiempo parcial y se reduce en mayor medida el número de asalariados indefinidos frente a los de carácter temporal.

De ahí la relevancia del acuerdo firmado, que tiene como objetivo orientar la negociación de los convenios colectivos estableciendo criterios y recomendaciones para abordar la negociación. Y es la negociación colectiva el espacio adecuado donde las organizaciones empresariales y sindicales pueden facilitar la adaptación de las empresas, fijar las condiciones de trabajo y modelos que permitan mejorar la productividad, crear más riqueza, aumentar el empleo, mejorar su calidad y contribuir a la cohesión social.

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