Hacia un nuevo modelo económico y social en España
Comercio•Hostelería-Turismo•Juego
Sábado, 18/08/2018
Portada > noticia
MEDIO AMBIENTE

UGT demanda un marco legislativo común en la UE sobre la fracturación hidráulica

25/11/2013 | UGT ı Nota de prensa

La fractura hidráulica o fracking, como se denomina la tecnología utilizada para la extracción del gas atrapado en rocas de baja porosidad y permeabilidad, suscita una gran preocupación social por los potenciales impactos ambientales y sobre la salud pública, asociados a contaminación de acuíferos, gestión de vertidos, uso de compuestos químicos tóxicos y peligrosos, movimientos sísmicos, emisiones de GEI, elevada ocupación del terreno y consumo de elevados volúmenes de agua.

En la Unión Europea y en España, aunque todavía no existen pozos en explotación, las instituciones, administraciones públicas y la opinión de la sociedad están claramente divididas ante la proliferación de solicitudes de permisos de exploración e investigación de reservas de gas no convencional aplicando esta técnica.

Polonia y Reino Unido están entre los países que lo promueven, mientras que en otros siete países, Francia, Bélgica y Holanda entre otros, tiene aprobadas moratorias; y en España, algunas Comunidades Autónomas (Cantabria, La Rioja y Navarra) ya se han declarado territorios libres de fracking, legislando sobre la prohibición del uso de esta tecnología en sus respectivos territorios, basándose en el principio de prevención y cautela y en sus competencias en materia de ordenación del territorio. En otras Comunidades Autónomas existen iniciativas en marcha en el mismo sentido, así como numerosas plataformas sociales a nivel local (Castellón, Teruel entre otros).

La utilización de la tecnología en Estados Unidos desde hace más de cuarenta años evidencia una serie de impactos ambientales:

– Contaminación de aguas subterráneas y superficiales por escapes de líquido de fracturación o descargas de aguas residuales que contienen sustancias, algunas de ellas tóxicas, cancerígenas, mutagénicas y tóxicas para la reproducción; la falta de información sobre las sustancias utilizadas dificulta la evaluación del riesgo de la tecnología y su concreto impacto sobre nuestro hábitat.

– Consumo de elevados volúmenes de agua tanto en las fases previas para enfriar y extraer tierras de perforación como en la inyección de agua presurizada, reduciendo la disponibilidad de agua para otros usos económicos y ambientales.

– Alta ocupación del terreno por las plataformas de perforación del conjunto de pozos y la infraestructura de transporte y acceso al yacimiento, lo que puede afectar notablemente al paisaje en zonas de interés turístico y a la contaminación atmosférica y acústica. En este sentido es también muy importante considerar los efectos sobre la actividad agrícola y ganadera.

– Sismicidad inducida que suscita una gran preocupación entre la población de las áreas afectadas.

– Impacto en el balance de las emisiones de GEI asociado a principalmente a CO2 y metano, este último con una capacidad de calentamiento 21 veces superior a la de dióxido de carbono.

Sin embargo, no existe actualmente un marco legislativo completo en la UE relativo a la aplicación de la tecnología fracking que asegure la ausencia de lagunas en la legislación actual y que garantice la seguridad de la explotación de gas no convencional. Por ello, la Comisión Europea trabaja en la elaboración de un marco de evaluación para obtener más conocimiento y claridad sobre los riesgos y en la regulación adecuada que dé cobertura completa a esta actividad.

Para UGT, un modelo energético eficaz y sostenible tiene que conjugar la garantía del suministro, la eficiencia energética, los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la protección de los recursos naturales y los ecosistemas, e internalizar los costes ambientales. Todo ello, sin olvidar la salud y la seguridad de las personas.

Ante la ausencia de un marco legislativo apropiado, que dé garantías de la utilización de la técnica fracking de forma compatible con la protección del medio ambiente y la salud pública, así como ante el desconocimiento de la rentabilidad de esta actividad, teniendo en cuenta el número de pozos que se requeriría perforar, la disponibilidad de áreas caracterizadas adecuadamente desde el punto de vista geológico y los costes asociados, es razonable plantearse un mix energético diversificado que mejore el cumplimiento de los objetivos de ahorro, eficiencia y reducción de la dependencia energética y en el que el fomento de las energías renovables sea un objetivo central, que contribuyan a la creación de empleo

La apuesta por un modelo que prime la reducción de la dependencia, la eficiencia, el ahorro, el fomento de las energías renovables y la garantía del suministro tiene que ir acompañada de un cambio cultural, tanto de la ciudadanía como de las empresas, que lleve consigo un incremento de la investigación, el desarrollo y la innovación, para que las energías tradicionales sean más seguras, eficientes y limpias, y para mejorar la eficiencia de las energías renovables, creando las condiciones de mercado favorables para que vayan creciendo en un mix energético que nos permita la creación de más empleos verdes y de mayor calidad.

En el ámbito laboral, por lo tanto, resulta imprescindible la creación de un marco de negociación colectiva sectorial estatal que dé respuesta al conjunto de los trabajadores de la generación, distribución y comercialización de energía eléctrica, independientemente del origen de su producción, garantizando empleos de calidad, la igualdad, la formación y la seguridad y salud en las condiciones de trabajo.

Por todo ello, UGT demanda:

– El desarrollo de un marco legislativo común en toda la UE; una Directiva sobre la aplicación de la tecnología fracking.

– La aplicación del principio de precaución y cautela para evitar riesgos sobre la salud pública y el medio ambiente, ante la ausencia de una adecuada y completa regulación respecto a la utilización de esta técnica, como actualmente es el caso en España, subordinando el desarrollo y la aplicación de esta técnica a garantizar unas adecuadas condiciones ambientales y de seguridad para las personas.

– Desarrollo de estudios tanto en el ámbito europeo como nacional que aporten mayor y mejor conocimiento y control de los riesgos asociados a la aplicación de la técnica de fractura hidráulica para la extracción de gas no convencional. Se requieren estudios financiados con fondos públicos y realizados por técnicos independientes, en especial en materia de efectos o impactos en la salud pública, respecto de los intereses de las empresas directamente involucradas en el negocio.

– Estudios geológicos detallados de la zona de perforación para prevenir la afección de acuíferos.

– Declaración pública de las sustancias químicas utilizadas en el proceso de extracción del gas no convencional. Esta información es esencial para conocer mejor el nivel de riesgo químico asociado y su control.

– Someter todos los proyectos que implique la aplicación de la técnica fracking a una evaluación de impacto ambiental (EIA) específica, a desarrollar a partir de los estudios realizados y teniendo en cuenta posibles afecciones antes, durante y después, y garantizar la evaluación del impacto acumulado del conjunto de pozos perforados antes de aprobar la autorización de los proyectos. Garantizar el seguimiento del cumplimiento de la EIA por las administraciones competentes.

– Facilitar información al público sobre los riesgos y las medidas propuestas al respecto y facilitar su participación en el debate sobre la aplicación de la tecnología.

– Realizar un amplio debate social sobre la política y planificación energética española, contando con la participación de todas las administraciones implicadas y con los agentes sociales.

CHTJ-UGT. Avenida de América, 25 - 4ª planta • Tel. 915897309 /10 /13/14 • Fax 91 589 7477 • 28002 Madrid
chtjugt.com UNI UGT Confederal IUF-UITA-IUL Imatek