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CONFEDERAL ı Nota de prensa

UGT insiste en la necesidad de un gran consenso social y político por la reactivación económica y del empleo

En esta situación de recesión, los niveles de determinados precios no tienen ninguna justificación

13/04/2012 | UGT ı Nota de prensa

Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios al Consumo (IPC) se sitúa en el mes de marzo en el 1,9%, una décima menos que en el mes anterior, lo que sitúa la tasa mensual en el 0,7%, seis décimas más que en febrero. UGT considera más necesaria que nunca una apuesta rotunda por el crecimiento sostenible, duradero y equilibrado que consiga generar empleo estable y con derechos para lo que es inaplazable un plan de recuperación económica que restablezca el equilibrio presupuestario a largo plazo, basándose en una política industrial dinámica y un sistema fiscal justo. El sindicato apuesta por un gran consenso social y político por la reactivación económica y la creación de empleo en nuestro país para superar esta situación e insiste en la importancia de un reparto justo y equilibrado de los esfuerzos para salir de la crisis, acompañado de políticas públicas responsables, y no de amnistías fiscales, ajustes de gasto indiscriminados y reformas impuestas. No es de recibo que en un escenario como el actual el único objetivo del Gobierno sea lograr la estabilidad presupuestaria comprometida con Bruselas, algo que tendrá consecuencias drásticas para el PIB, el empleo y la demanda agregada, además de deteriorar gravemente el Estado de Bienestar y la calidad de los Servicios Públicos.

Según ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística, en el mes de marzo el Índice de Precios de Consumo (IPC) se sitúa en el 1,9%, una décima menos que la tasa registrada el mes anterior. Por su parte, la tasa mensual se sitúa en el 0,7%, seis décimas más que en febrero, destacando el hecho de que en marzo todos los grupos tienen una repercusión mensual positiva.

Entre los grupos que han tenido una influencia negativa en la evolución anual son Alimentos y bebidas no alcohólicas, que desciende tres décimas y se sitúa en el 2,3%, debido a la caída de los precios de las frutas frescas y las carnes; Otros bienes y servicios, con una tasa anual del 2,0%, tres décimas menos que en febrero, dada la estabilidad de los precios de los seguros frente al aumento del mes de marzo de 2011; Vivienda, con una variación anual del 3,1%, dos décimas menos que en febrero, debido a que la subida del precio del gasóleo para calefacción ha sido menor este mes que en marzo de 2011. En cambio, destaca el incremento de la tasa del grupo de Ocio y Cultura, que con una tasa del 0,7% aumenta tres décimas respecto a la tasa registrada en febrero.

Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) se ha reducido una décima respecto al mes de febrero, situándose en el 1,8%, una décima menos que el IPC general nacional y ocho décimas por debajo de la media de la Zona Euro. Cabe señalar que es el quinto mes consecutivo en el que el diferencial de inflación es favorable a nuestro país.
La inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, se mantiene en el 1,2%, situando su diferencia en siete décimas respecto al índice general.

Conclusiones

Al escenario macroeconómico actualizado el pasado 3 de abril, que prevé un crecimiento del PIB real este año del -1,7%, un desplome de la demanda nacional en el 4,4% y una escalada de la tasa de paro hasta el 24,3%, hay que sumar los nefastos efectos que sobre la economía y el empleo van a tener los PGE para este año presentados por el Gobierno de Rajoy. El único objetivo es lograr la estabilidad presupuestaria comprometida con Bruselas, hasta el 5,3% de déficit, 3,2 puntos menos que el 8,5% en que cerró 2011, compromiso que se ha traducido en un nuevo recorte de 27.300 millones de euros, cuyas consecuencias serán drásticas para el PIB y el empleo, porque sus efectos perjudiciales se trasladan de forma inmediata a la demanda agregada, además de deteriorar gravemente el Estado de Bienestar y la calidad de los servicios públicos. En esta situación de recesión económica, los niveles de determinados precios en nuestro país no tienen ninguna justificación. Y estamos hablando de los precios de bienes tan básicos como la carne, los huevos, las legumbres, los lácteos, el azúcar, el agua, la luz, la calefacción, el transporte público o la enseñanza, entre otros.

Además, conviene no olvidar el hecho de que en España, desde el estallido de la crisis, también se ha producido un deterioro importante de la renta per cápita, ya que la remuneración de asalariados ha perdido tres puntos, mientras que los excedentes empresariales han ganado casi dos. La paradoja está en que los ajustes han recaído y recaen sobre los trabajadores y las familias, a través de la continua destrucción de empleo público y privado, el aumento de la precariedad en el empleo como consecuencia de la reforma laboral, la reducción de los salarios para los empleados públicos, la congelación del SMI y el IPREM, la subida del IRPF o el aumento del IBI, entre otros factores que minan aún más el consumo de las familias (que representa casi un 60% del PIB). Si la renta disponible de las familias se reduce, caerá más el consumo, las empresas seguirán sin mejorar sus resultados, habrá una mayor pérdida de empleo, se detendrán más inversiones, y retrocederá más aún la actividad económica, entrando en una espiral que puede llevarnos a una larga etapa de recesión sin atisbo de recuperación.

Para evitar la contracción económica y una mayor regresión social, desde UGT insistimos en la necesidad de un reparto justo y equilibrado de los esfuerzos para salir de la crisis, acompañado de políticas públicas responsables, y no de amnistías fiscales rechazables desde todo punto de vista, ajustes de gasto indiscriminados y reformas impuestas. Creemos que es más necesaria que nunca una apuesta rotunda por el crecimiento sostenible, duradero y equilibrado, que consiga generar empleo, estable y con derechos, para lo que es inaplazable un plan de recuperación económica que restablezca el equilibrio presupuestario a largo plazo, plan basado en una política industrial dinámica y un sistema fiscal justo, y que respete los derechos sociales fundamentales.

Para UGT es ineludible un compromiso de impulso a la actividad empresarial competitiva y sostenible, asentada en empleos de calidad, con una mayor capacidad recaudatoria para lograr una reducción progresiva del déficit público en plazos compatibles con la reactivación económica. Por ello, en una carta conjunta con Comisiones Obreras enviada al presidente Rajoy el pasado 9 de abril, hemos trasladado la necesidad de un gran consenso social y político por la reactivación económica y la creación de empleo en nuestro país, poniendo nuevamente de manifiesto nuestra disposición a negociar y a contribuir a la consecución del consenso nacional que se requiere para superar esta grave situación. Porque además de reducir el déficit, España necesita hacer compatible este objetivo con los estímulos a la actividad económica (hoy por hoy inaplazables), con el impulso del cambio en el patrón de crecimiento y con el mantenimiento de nuestro Estado de Bienestar.

En este sentido, los sindicatos ya hemos mostrado nuestro compromiso con la reactivación económica y del empleo, en II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva 2012-2014 (II AENC), acuerdo sin precedentes en Europa, firmado el pasado mes de enero con los representantes empresariales, que establece un esfuerzo conjunto de todas las rentas frente a la crisis, estableciendo un incremento moderado de los salarios acompañado de la correspondiente moderación de los beneficios y del control efectivo del precio de algunos productos básicos, así como alternativas al despido a través del mecanismo de flexibilidad negociada.

Tal y como recoge el II AENC, es fundamental el control de precios en los servicios públicos para lograr ganancias de competitividad, así como los abusos en los márgenes empresariales en algunos sectores, que con el único objetivo de incrementar los beneficios de las empresas, no hacen sino incrementar los niveles de determinados precios en nuestro país. Por eso resulta primordial controlar los precios con un crecimiento moderado de los salarios pero también mediante la contención de los beneficios empresariales, la reducción de las remuneraciones de altos directivos, la reinversión en la actividad productiva, una política fiscal justa y progresiva y un control eficaz por las autoridades públicas de los precios en los productos y servicios de primera necesidad.

Desde UGT creemos que los que España necesita es un gran consenso de país que apueste por la superación de la crisis económica y la reducción sustancial del desempleo, las reformas fiscales y financieras, pero también por el sostenimiento del modelo social consustancial a las democracias avanzadas y por una política económica centrada en la ciudadanía y no en los mercados y los especuladores financieros.

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