Hacia un nuevo modelo económico y social en España
Comercio•Hostelería-Turismo•Juego
Domingo, 21/10/2018
Portada > noticia
La imposición del Gobierno supone un claro desprecio por el diálogo y la concertación social

UGT reclama un reparto equilibrado de los esfuerzos y políticas públicas responsables

Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística, en el mes de enero el Índice de Precios al Consumo (IPC) disminuyó cuatro décimas respecto al mes anterior situando la tasa mensual en el -1,1%. UGT considera que estamos en un escenario de responsabilidad no compartida para salir de la crisis, por ello reivindica el valor del II Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), en el que se establece la urgencia de que todas las rentas realicen un esfuerzo conjunto y quiere señalar la importancia de la contención en los beneficios empresariales y su reinversión en la actividad productiva, la responsabilidad de las Administraciones Públicas en materia de control de precios en productos y servicios de primera necesidad, la reducción de las remuneraciones de altos directivos y responsables de las empresas y la consecución de una política fiscal justa y progresiva. Para UGT, además de con moderación salarial, sólo se saldrá de la crisis con un reparto justo y equilibrado de los esfuerzos y con políticas públicas responsables con la economía y la sociedad que mantengan los niveles de protección y bienestar social, y no con ajustes de gasto indiscriminados y reformas impuestas, que históricamente se han demostrado ineficaces y contraproducentes.

15/02/2012 | UGT

Según ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística, en el mes de enero el Índice de Precios de Consumo (IPC) disminuyó cuatro décimas respecto al mes anterior. Por su parte, la tasa mensual se sitúa en el -1,1%.

Entre los grupos que han tenido una mayor influencia en esta evolución anual son Vivienda, que desciende casi dos puntos y medio y se sitúa en le 3,4%, dad la estabilidad de los precios de la electricidad frente al incremento del pasado año; Comunicaciones, con una tasa anual del –3,6%, dos puntos menos que el mes anterior, debido a que la caída de los precios de los servicios telefónicos ha sido mayor este mes que en enero de 2011; Bebidas alcohólicas y tabaco, con una tasa anual del 2,2%, dos puntos por debajo de la registrada el mes pasado, dada la estabilidad de los precios del tabaco frente al incremento de 2011; y Ocio y cultura, con una variación anual del 0,7%, seis décimas inferior a la diciembre, generada por el descenso de los precios del viaje organizado y los servicios recreativos y deportivos.

Pero hay que destacar, que a pesar del mejor comportamiento de la tasa anual del IPC general en este mes de enero, el grupo de Transporte presenta una evolución desfavorable, con un aumento de su tasa anual de cuatro décimas, llegando al 5,3%, debido al aumento de los precios de los carburantes y lubricantes, pero también al incremento del transporte por carretera, incrementos superiores a los de hace un año.

El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) se ha reducido cuatro décimas respecto al mes de diciembre, situándose en el 2,0%, igual que el IPC nacional, y siete décimas por debajo de la media de la Zona Euro. Cabe señalar que es el tercer mes consecutivo en el que el diferencial de inflación es favorable a nuestro país.

Por su parte, la inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, se ha reducido dos décimas, situándose en el 1,3%, dos décimas por debajo de la registrada el mes anterior, y situando su diferencia en siete décimas respecto al índice general.

CONCLUSIONES

Según el avance de la Contabilidad Nacional Trimestral del INE, del pasado 30 de enero, el Producto Interior Bruto (PIB) registró un crecimiento interanual del 0,3%, de modo que, de confirmarse esta previsión, la actividad real de nuestro país se ha reducido cinco décimas respecto al trimestre anterior. Además, la variación intertrimestral del PIB ha situado según los datos avanzados en el -0,3%, frente al 0,0% del trimestre anterior, es decir, se reduce tres décimas. Y todo ello debido a la negativa contribución de la demanda nacional, derivada del estancamiento del consumo en nuestro país, y en un escenario de evolución de precios, que aunque mejor que el mes anterior, sigue resultando desfavorable para una economía estancada, con niveles insostenibles de desempleo y con una rebaja del poder adquisitivo de las rentas del trabajo, derivada de diversas causas, como la congelación de los salarios de los empleados públicos y del salario mínimo interprofesional o la subida de impuestos como el IRPF o el impuesto sobre bienes inmuebles.

A la vez, los costes laborales unitarios (que son los que influyen sobre los precios de los productos) caen a un ritmo del -2,1% anual, según los últimos datos de Contabilidad Nacional, mientras que los excedentes empresariales y las rentas mixtas crecen a un ritmo del 5,6%.

Todo ello nos sitúa en un escenario de responsabilidad no compartida para salir de la crisis. Y de ahí la importancia del II Acuerdo para el empleo y a negociación colectiva 2012-2014 (II AENC), firmado por empresarios y sindicatos el pasado 25 de enero, acuerdo sin precedentes en toda la Unión Europea, y que se sustenta en dos pilares: la moderación salarial y alternativas al despido a través de mecanismo de flexibilidad negociada. Este acuerdo establece la urgencia de que todas las rentas realicen un esfuerzo conjunto frente a la crisis, de modo que tanto salarios como beneficios empresariales distribuidos deben evolucionar moderadamente. Además del sacrificio que este acuerdo supone para amortiguar la continua destrucción de empleo en España, su valor cualitativo es el desarrollo de una nueva cultura de los convenios colectivos y de las empresas, tanto en situaciones de crisis como de bonanza económica.

Dado este acuerdo, la reforma legal impuesta era innecesaria, porque en el mismo ya se recogen, sin necesidad de modificar el marco legal, compromisos y recomendaciones para la negociación colectiva en relación a la flexibilidad interna sobre funciones, tiempo de trabajo y salarios, o la inaplicación de condiciones de trabajo. Pero el Gobierno, en un claro desprecio por el diálogo y la concertación social, ha decidido que no sea la voluntad de las partes la que imponga criterios y principios, y ha sustituido la autonomía de las partes por el imperativo legal, reconociendo de paso propuestas empresariales máximas en estas materias, como la inaplicación de la cuantía del salario, a las que renunciaron en du día para lograr el acuerdo, y abriendo la vía de la reducción de salarios de forma unilateral por parte del empresario.

Y para colmo, la reforma unifica el tratamiento de las cláusulas de descuelgue con la inaplicación general de las condiciones de trabajo señaladas del convenio de ámbito superior, extremo éste no contemplado en la legislación vigente hasta la fecha. Pero es que además, para avalar que concurren las causas justificativas de la inaplicación bastará acreditar que se han producido dos trimestres consecutivos de disminución persistentes de los ingresos o las ventas (y no del poder adquisitivo de los salarios), finiquitando de este modo el principio de seguridad jurídica y provocando un estallido de inestabilidad en la regulación de las condiciones de trabajo.

En definitiva, la reforma laboral, además de injusta con los trabajadores, ineficaz para la recuperación de la economía e inútil para el empleo, tendrá como resultados un país más pobre y con una mayor desigualdad social.

Por otra parte, debemos señalar la importante responsabilidad de las Administraciones Públicas en materia de control de precios en los servicios públicos y sobre bienes de interés general, como indica el II AENC, pues para que puedan conseguirse las ganancias de competitividad de nuestros productos y servicios, sin que todo el sacrificio recaiga sobre los salarios, se precisa una contención en los beneficios empresariales y su reinversión en la actividad productiva, una reducción de las remuneraciones de altos directivos y responsables de las empresas, una política fiscal justa y progresiva, y un control eficaz por las autoridades públicas de los precios en los productos y servicios de primera necesidad.

Por todo ello, desde la UGT creemos que de la crisis, además de con moderación salarial, saldremos con un reparto justo y equilibrado de los esfuerzos y con políticas públicas responsables con la economía y la sociedad, que mantengan los niveles de protección y bienestar social, y no con ajustes de gasto indiscriminados y reformas impuestas, que históricamente se han mostrado ineficaces y contraproducentes.

 

 

 

CHTJ-UGT. Avenida de América, 25 - 4ª planta • Tel. 915897309 /10 /13/14 • Fax 91 589 7477 • 28002 Madrid
chtjugt.com UNI UGT Confederal IUF-UITA-IUL Imatek