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Sábado, 17/11/2018
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La política de recortes estrangula las posibilidades de crecimiento

UGT reivindica el diálogo social como instrumento para situar el empleo en el centro de todas las políticas

03/01/2012 | UGT

Los datos de paro publicados hoy por los Servicios Públicos de Empleo correspondientes al mes de diciembre muestran que durante 2011 aumentó en 322.286 personas el número de desempleados, un 7,9% con respecto al año anterior, lo que sitúa la cifra total de personas sin empleo en 4.422.359. UGT considera que es necesario que la política económica retome de inmediato la recuperación de la actividad económica y del empleo como objetivos prioritarios, en un contexto de mayor cohesión social. Para el sindicato una nueva reforma laboral no va a contribuir a crear empleo, ya que sin actividad económica no habrá necesidad de contratar trabajadores. La clave no está en la normativa que facilita la contratación, sino en la estructura productiva y en las condiciones económicas, y políticas centradas en el ajuste presupuestario, bien vía recortes de gasto o bien vía picoteo fiscal, como las que se aprobaron en el último Consejo de Ministros, no van a contribuir a la salida de la crisis.

Los datos publicados hoy por los Servicios Públicos de Empleo indican que en el mes de diciembre se han registrado como desempleadas 1.897 personas más que en el pasado mes de noviembre (un aumento del 0,04%). Respecto al año anterior aumenta en un 7,9%, o lo que es lo mismo, 322.286 personas. Con estas cifras, el número de parados registrados alcanza los 4.422.359.

Distinguiendo por género, el desempleo masculino aumenta un 1,4% respecto al mes de noviembre, incrementándose en 30.175 parados más, mientras que el desempleo femenino, se reduce en un 1,3% respecto al mes anterior, esto es, hay 28.278 mujeres paradas menos que en noviembre.

En diciembre de 2011 se redujo el número de jóvenes (menores de 25 años) desempleados en 25.642 personas frente al mes anterior, pero aumenta en 26.787 respecto a diciembre de 2010.

Por lo que respecta a los extranjeros, también aumenta el número de desempleados en términos mensuales en 474 personas (una subida del 0,1%) hasta alcanzar los 625.903 parados extranjeros, que en la comparación con el año anterior se eleva al 3,3%.

Por sectores, el número de desempleados en el sector agrícola desciende en 5.636 personas, esto es, un 3,7% menos que el me anterior; también desciende el número de parados en el sector servicios, en un 0,5%, esto es, 12.465 parados menos, mientras que en la construcción, el incremento es del 3,2% (23.778 desempleados más) y en la industria, el aumento es del 1,8% (lo que equivale a 9.034 desempleados más).

El número total de contratos registrados en diciembre disminuye en un 4,3% respecto al mes pasado y en un 2% en términos interanuales, lo que determina un total de 1.165.465 contratos registrados. En este mes, se reduce el número de ambos tipos de contratos respecto al mes anterior: hay 18.241 contratos indefinidos registrados menos que en noviembre, lo que supone además una reducción del 29,5% respecto a diciembre de 2010; en el caso de los temporales, se han registrado 34.124 menos que en noviembre, es decir, un 3% menos que el mes anterior. Respecto a los datos de diciembre de 2010, se reduce la contratación a tiempo parcial indefinida (un 26,6%) y la temporal (un 1,3%). Los contratos temporales celebrados han supuesto el 94,4% del total de contratos. Y del total de contratos temporales, el 27,2% han sido contratos a tiempo parcial.

Conclusiones:

Las cifras hoy registradas por los Servicios Públicos de Empleo muestran la preocupante realidad de nuestra economía. Como ya ha quedado patente por la evolución de los datos de empleo, las reformas laborales no solo no crearon empleo sino que contribuyeron a empeorar la situación, porque no son las reformas laborales las que crean empleo: por mucho que se pretenda facilitar la contratación, si no hay actividad económica no habrá necesidad de contratar trabajadores. Y en nuestro país la actividad económica no remonta por dos motivos básicos: por las políticas de recorte de gastos derivadas de las exigencias europeas y del equilibrio presupuestario, y por las dificultades derivadas del excesivo endeudamiento español tanto público como privado, y la consecuente falta de acceso al crédito.

La clave pues no está en la normativa que facilita la contratación, sino en la estructura productiva, y en las condiciones económicas, tanto internas como externas. La política económica centrada en el ajuste presupuestario, bien vía recortes de gasto bien vía del “picoteo fiscal”, sin que se ponga en marcha una auténtica reforma fiscal integral equitativa, progresiva y redistributiva, no va a contribuir a la salida de la crisis. En este sentido, el aumento de los tipos del IRPF adoptado por el Gobierno, no puede sino valorarse de forma negativa, dado que se trata de una carga tributaria soportada mayoritariamente por los asalariados, por lo que la ausencia de medidas en otros impuestos, como la tributación de productos de inversión especulativa de las SICAV, la imposición a las transacciones financieras, la regulación de un verdadero impuesto sobre las grandes fortunas o la recuperación del Impuesto sobre Sucesiones, hará que aumente el desequilibrio en las aportaciones ya existente en contra de las rentas del trabajo.

Además, mientras no recuperemos la senda del crecimiento económico duradero, sostenible y equilibrado, que permita crear empleo permanente y de calidad, la recuperación económica, cuando la alcancemos, será débil. Además, la senda de la política de recortes estrangula las posibilidades de crecimiento. En este sentido, las primeras medidas adoptadas por el nuevo gobierno de Mariano Rajoy profundizan más aún en las políticas de ajuste, y no contienen ningún estímulo al crecimiento económico ni a la creación de empleo. Además, se trata de medidas injustas y regresivas, que repercuten sobre los colectivos con rentas más bajas y en las personas desempleadas, a través de la congelación del SMI por primera vez desde su creación, del IPREM, de la dependencia o del salario de los empleados públicos, y del insuficiente incremento de las pensiones. Desde UGT estamos convencidos de que recortar el gasto como forma de ajustar el presupuesto público solo logra debilitar aún más la economía, dificultando con ello las posibilidades de recuperación del empleo y la mejora social que tanto necesitamos.

Ahora bien, también hay medidas positivas, que son fruto del Diálogo Social, del Acuerdo Social y Económico pactado en el mes de febrero, pero que son insuficientes, como la Prórroga del Plan Prepara, reiteradamente solicitada por las organizaciones sindicales (en este sentido, no conviene olvidar la caída de la tasa de cobertura por desempleo, que sigue descendiendo peligrosamente, situándose en el 69,2% en el mes de noviembre de 2011).

UGT demanda que la política económica retome de inmediato como principal objetivo la recuperación de la actividad económica y del empleo, en un contexto de mayor cohesión social. Esto exige que se consensuen actuaciones a través del diálogo social, única vía para alcanzar el objetivo pretendido. Se trata de recuperar la centralidad del empleo, y del empleo de calidad, sin olvidar la necesidad de proteger a los desempleados, porque las políticas que prioricen dicha actividad económica y el empleo son los verdaderos retos a los que se enfrenta nuestra economía y nuestra sociedad.

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